La nueva deuda basura se dispara ante las primeras señales de alarma de los reguladores

Bola del mundo hundiéndose

Crisis económica mundial

El mercado estadounidense de ‘collateralized loan obligations’ (CLO) disfrutó de un año excepcional en 2021. La combinación de estímulos de la Reserva Federal y el apetito de los inversores por  rentabilidades algo más elevadas impulsaron hasta niveles récord la emisión de estos instrumentos cuyo nombre recuerda inevitablemente a la crisis financiera y que se utilizan fundamentalmente para empaquetar préstamos apalancados.

Según datos de Debtwire Par, la emisión de CLO nuevas en EEUU se duplicó en 2021 respecto al año anterior, alcanzando los 184.400 millones de dólares. Además, el apetito de los inversores y la fuerte competencia redujeron los márgenes medios de los préstamos institucionales de primer grado al 3,62%, frente al 3,73% de 2020.

Pese a esta rebaja de los tipos, este tipo de instrumentos de deuda ofrecieron unas rentabilidades muy jugosas respecto a otras inversiones, como los bonos corporativos o la deuda del Tesoro.

De este modo, se ha convertido en el mayor sector de crédito titulizado de EEUU, con 850.000 millones de dólares en circulación, según los cálculos de Bank of America que recoge The Wall Street Journal. Esto hace que las CLO sean mayores que otros productos de deuda titulizada, como los préstamos para automóviles, las tarjetas de crédito y los préstamos para estudiantes.

Durante la pandemia, los CLO también se beneficiaron de las bajas tasas de impago (0,6% según Fitch) entre los préstamos apalancados subyacentes en los que invierten.

Se espera que el impulso de las CLO se mantenga en 2022. Morgan Stanley prevé que las nuevas emisiones de CLO alcancen los 160.000 millones de dólares este año. De cumplirse esta previsión,  2022 será el segundo año con una emisión más elevada, solo superado por 2021.

Además, el aumento de la inflación y la prevista subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal en marzo pueden avivar aún más el apetito inversor, ya que los préstamos apalancados que compran las CLO tienen tipos flotantes que aumentan en función de la subida de los tipos de interés.

Los reguladores advierten sobre los préstamos apalancados

Sin embargo, los reguladores estadounidenses han comenzado ya a mostrar su inquietud por la salud de los préstamos apalancados que sirven de garantía para estos vehículos de inversión. La Junta de la Reserva Federal, la Corporación Federal de Seguros de Depósitos y la Oficina del Contralor de la Moneda señalan las crecientes vulnerabilidades en varios de los sectores más afectados por la pandemia de coronavirus, incluido el inmobiliario comercial. La mayoría de los préstamos más arriesgados, advierten además, están en manos de entidades financieras no bancarias.

Los reguladores alertan de que un gran número de prestatarios siguen teniendo una capacidad limitada para reembolsar sus deudas. “Aunque algunos prestatarios apalancados se han ajustado al impacto económico de Covid-19 y muestran signos de recuperación, otros prestatarios con un elevado apalancamiento siguen siendo especialmente vulnerables”, según el informe Shared National Credit Review.

El número total de préstamos que no alcanzan la calificación de aprobado por los reguladores ha aumentado durante la pandemia. Incluyen los llamados préstamos de mención especial, que tienen “debilidades potenciales que merecen la atención de la dirección”, y los compromisos clasificados, definidos como préstamos “subestándar, dudosos e [incobrables]”.

El número total de préstamos con mención especial y compromisos clasificados disminuyó en unos 80.000 millones de dólares en 2021 con respecto al año anterior, hasta los 550.000 millones de dólares, pero sigue representando más del 10% de todos los compromisos crediticios evaluados por el SNC.