La inflación dará el ‘sorpasso’ al Covid en 2022 como principal preocupación de los inversores

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A punto de cumplirse el segundo aniversario de la pandemia, el Covid-19 sigue siendo una de las principales preocupaciones de los mercados. Sin embargo, y a la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos con ómicron, la inflación comienza a ganar protagonismo en los desvelos de los inversores, hasta el punto de que previsiblemente será el gran debate del próximo 2022.

“El Covid-19 sigue teniendo la capacidad de alterar la demanda y la oferta y de reflejarse en episodios de «risk-off» en los mercados financieros”, explica Chris Iggo, analista de AXA Investment Managers. “Normalmente, las perturbaciones inesperadas tienden a plantear dudas sobre la capacidad de la economía mundial para mantener su ritmo de recuperación. Esto, a su vez, desencadena la compra de activos supuestamente seguros, generando movimientos contraintuitivos en los rendimientos de los bonos cuando la narrativa macro es de crecimiento inflacionario y tipos de interés más altos”.

Para Iggo, “es probable que el próximo año se mantenga esta pauta de comportamiento del mercado. Sin embargo, aunque el Covid seguirá siendo un problema, es probable que el aumento de las tasas de inflación en todo el mundo sea la principal preocupación”.

De cara a 2022, los inversores deben contemplar una serie de cuestiones sobre la trayectoria probable de la inflación: en primer lugar si los bancos centrales tendrán que hacer más de lo que ya está previsto; y en segundo cómo deberían adaptarse las carteras para protegerse contra un resultado peor. “Ese peor resultado sería una inflación aún más alta, un endurecimiento más agresivo de las políticas monetarias y una posterior rebaja de las perspectivas de crecimiento”.

El experto aclara que cree “probable” la inflación sea transitoria: “la idea de volver a las espirales de precios salariales en EEUU y otras grandes economías parece algo fantasiosa”, señala.

“Si estamos en lo cierto, los mercados de bonos pueden soportar un modesto endurecimiento mientras la inflación parezca estar retrocediendo. Una subida de los tipos de 100 puntos básicos, más o menos, no sería un cataclismo para los inversores en renta variable, que se han visto recompensados por estar en una clase de activos impulsados por unos beneficios muy elevados. Una ligera subida de los tipos y una ligera disminución del crecimiento de los beneficios en la renta variable no son motivo de mercados bajistas”, cree el experto de AXA.

“La recuperación en curso, la innovación en torno al cambio climático y la reconversión de las cadenas de suministro deberían ser fuertes vientos de cola para los inversores en renta variable durante algún tiempo”.

En el escenario central de la aseguradora francesa, varios de los principales bancos centrales podrían empezar a aumentar los tipos de interés oficiales desde los niveles de la pandemia durante el próximo año. “Estos movimientos partirían de niveles muy bajos y, si las hipótesis del mercado son correctas, serían de naturaleza limitada”, apunta Iggo. Sin embargo, “parece que la era de la política monetaria de la pandemia/crisis está llegando a su fin. Los tipos de interés muy bajos y la relajación cuantitativa de los bancos centrales han sido la norma desde la crisis financiera mundial de 2008-2009. A medida que la economía mundial sale del periodo pandémico, los bancos centrales están ajustando acertadamente la combinación de políticas”.

Por ello, “veremos menos compras de bonos y una normalización gradual de los tipos”.

“Por otra parte, si el apoyo monetario se retira demasiado rápido, el ciclo económico se acorta, ya que unas condiciones más estrictas a corto y medio plazo provocan una desaceleración del crecimiento. La medida en que esto podría ocurrir depende realmente de la inflación”, concluye el analista.