La inflación amenaza con convertirse en una nueva preocupación para el BCE

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El mercado comienza a analizar con cierta preocupación las cifras de inflación de la eurozona. En un momento en que se da por descontado que será necesario mantener los apoyos incluso cuando se consolide la recuperación económica, los expertos empiezan a avisar de que la inflación se disparará por encima del objetivo del 2% que tiene fijado el Banco Central Europeo (BCE). ¿Hará la vista gorda Lagarde?

“La inflación se ha distorsionado de muchas formas debido a la crisis del coronavirus”, señalan los analistas de ING en un informe. De entre estas distorsiones, a lo largo de 2020 las categorías afectadas por las medidas de distanciamiento social, como el alojamiento, los viajes combinados y el transporte, vieron caer los precios  y redujeron el índice general.

Sin embargo, ya han empezado a subir a pesar de que en buena medida se mantienen las restricciones a lo largo de todo el Viejo Continente, lo que hace temer a los expertos sobre la evolución del IPC en cuanto se confirme la reactivación económica.

“El aumento actual de nuestra medida de ‘inflación del distanciamiento social’ se produce sin apenas alivio del distanciamiento social”, destacan los expertos del banco holandés. “En consecuencia, hay más por venir”.

“Se esperan las mayores oscilaciones en las categorías de precios que experimentaron las mayores caídas. Los hoteles, los viajes combinados y el transporte han reducido los precios debido a que la demanda se ha visto afectada durante el curso de la pandemia. Una vez que se levanten las restricciones y desaparezca el miedo al virus, es razonable esperar que los precios aumenten. Un simple regreso a los niveles anteriores al coronavirus empujaría la inflación del distanciamiento social por encima del 2% en la segunda mitad del año”, destaca ING.

“Esta no es la inflación que el BCE está buscando”

Y además, “probablemente aquí no se detendrá”. “Una vez que las economías se reabran, es probable que al menos algunos sectores muestren un shock inflacionario tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda; por lo menos temporalmente”. Este sería lo que los expertos de ING denominan “efecto peluquero”, ya que los peluqueros respondieron al aumento de la demanda después de la primera ola con aumentos de precios que provocaron una inflación elevada de los cortes de pelo.

“Se pueden esperar patrones similares en el sector de la hostelería”, destacan los analistas. “Los márgenes de precios también ayudarán a compensar los nuevos costos para adaptarse a los diferentes requisitos del coronavirus”. También dependerá del nivel de competencia. “Cuanto mayor sea, menor será el riesgo de que la reapertura de la inflación sea más duradera”.

El objetivo del BCE es alcanzar un IPC del entorno del 2%, pero “esta no es la inflación que el BCE ha estado buscando”, avisa ING. “La inflación que proviene principalmente de shocks de oferta y factores puntuales es más deflacionaria que inflacionaria”. Por ello, “a menos que se estén gestando efectos de segunda ronda sobre los salarios, el BCE hará la vista gorda ante estos desarrollos”, creen los expertos del banco holandés. “No es una tarea fácil, pero cualquier normalización prematura de la política monetaria correría el riesgo de ahogar la aún frágil recuperación económica”.

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