La industria electrointensiva sale en apoyo del plan de ahorro energético del Gobierno

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La Asociación de Empresas con gran consumo de energía (AEGE) ha asegurado en un comunicado que apoya las medidas del Gobierno para reducir el consumo energético un 7% y ha alertado de la necesidad de fomentar el ahorro y la eficiencia energética como herramientas clave para garantizar el suministro energético y la competitividad industrial a corto y medio plazo.

Las industrias electrointensivas asociadas a AEGE, grandes consumidoras de electricidad y, en muchos casos, también de gas, son muy sensibles a la situación crítica del sector energético actual y a sus precios, que han alcanzado cotas nunca vistas y pueden poner en serio riesgo su supervivencia.

«Ante la solicitud de solidaridad que llega desde la Unión Europea, la Asociación apoya las medidas aprobadas por el Gobierno, el pasado 1 de agosto, para reducir el consumo energético un 7%», afirma la asociación en una nota de prensa este lunes, después de que las comunidades del PP hayan pedido la retirada del decreto y que, incluso, la Comunidad de Madrid haya presentado un recurso de incostitucionalidad.

Esta asociación, que integra a 27 de las principales compañías industriales de materiales básicos -sectores como metalurgia, química, siderurgia y gases industriales-, asegura que «las industrias llevamos años haciendo nuestros deberes; hemos invertido en el talento de nuestros colaboradores (empleo cualificado, muy estable, con más del 90% de contratos indefinidos), y en la mejora de los procesos para incrementar cada año nuestra eficiencia, y especialmente la eficiencia energética; no hay energía más barata que la que no es preciso consumir».

Por eso, afirma AEGE, «algunas de nuestras industrias son referentes en su sector, e incluso en algún caso gestionan la planta más eficiente del mundo, como demuestran los análisis de consultoras independientes sobre la eficiencia en MWh por Tm producida de cobre». Sin embargo, lamenta que lo que logran ahorrar  gracias a la eficiencia se pierde por el diferencial del precio eléctrico que esas industrias no pueden repercutir en los precios de venta de sus productos porque dejarían de ser competitivas.