La corrupción en el PP empieza a preocupar a los inversores internacionales

Sede del PP en la calle Génova de Madrid
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Es habitual que un escándalo de corrupción como el ‘caso Bárcenas’ salpique a la realidad política del lugar en el que sucede y no viaje mucho más allá. No obstante, y como ya ha demostrado Grecia en un par de ocasiones recientes, cuando un país ocupa un sitio relevante en la actualidad internacional la magnitud de las cosas tiende a crecer; y eso es justo lo que parece estar sucediendo en estos momentos.

Los primeros síntomas de que en el exterior había cierta curiosidad (o preocupación) por la tormenta política que sobrevuela Génova comenzaron a llegar el pasado fin de semana, cuando diarios de la talla del The New York Times, haciendo uso de sus corresponsales, abordaron el asunto. Ya comenzada esta semana se sumaron a los titulares del rotativo neoyorquino otros como los aparecidos en la CNBC o el The Wall Street Journal, especializados en dar sobre todo información financiera.

En paralelo a la cobertura mediática efectuada por la prensa internacional, empezaban también a circular algunas notas redactadas por gestores de fondos de inversión españoles destinadas a inversores extranjeros. En ellas se explicaba, en un tono más bien sosegado aunque sin descartar la llegada de alguna que otra curva, lo sucedido. La mayoría de estas cartas, según ha podido saber EL BOLETÍN, concluía con un escueto “así que el PP está perdiendo algo de terreno en las encuestas” o mensaje similar (en contraste con la CNBC, que ha titulado este martes: “El líder español se enfrenta a una tormenta política por corrupción”).

De momento, ni una cosa -la cobertura mediática en los grandes medios estadounidenses- ni la otra -las notificaciones en cartas a clientes- han tenido un efecto palpable en los mercados. Sí es cierto que el Ibex 35 ha registrado pérdidas en los últimos días, pero han sido de carácter moderado, y además la prima de riesgo no se ha disparado en ninguna dirección, amén de que el Tesoro Público, con sus primeras emisiones en 2013, no ha hecho otra cosa que recoger halagos.

Pero las notas y los titulares están ahí, como ya estuvieron presentes hace unas semanas al descubrirse que los socialistas griegos manipularon durante su etapa de gobierno unas informaciones (la famosa “lista Lagarde”, confeccionada en París para que las autoridades helenas luchen contra la corrupción) con la intención de ocultar a varios parientes y amigos que habían evadido impuestos. En el caso de Grecia, la noticia interesó en el exterior, y así saltó a la palestra, por dos motivos: el primero, advertir de una posible ruptura de la coalición de gobierno (los socialistas son actualmente uno de los tres partidos que la componen) y, el segundo, mostrar cómo las reformas aprobadas en el país durante los últimos años no han logrado terminar con la corrupción imperante.

En el caso de España, y a juzgar por las conclusiones que se sacan leyendo las notas a potenciales clientes arriba mencionadas, no parece existir un verdadero temor entre los inversores internacionales a que los sobres de Luis Bárcenas y sus 22 millones de euros en Suiza supongan un gran órdago para el Gobierno de Mariano Rajoy. Pero ya hace unos días el semanario The Economist advertía de la poca paciencia que podría quedar entre los españoles después de vivir un año protagonizado por los recortes, y si bien la corrupción no parece que vaya a reactivar ningún tipo de oposición política en el Congreso, podría no ser baladí, en el medio plazo, observar la reacción de la ciudadanía y sus posibles consecuencias.