La gran batalla del euro se librará en España

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Uno a uno han ido cayendo. Primero fue Grecia, luego Irlanda y ahora, a falta de que Bruselas estampe el sello que confirme su defunción, Portugal, cuyo rescate financiero se espera para el próximo mes de junio. Así que ahora a los especuladores financieros sólo les queda un obstáculo que vencer para lograr tumbar el euro: España.

«Mucho me temo que una vez haya acudido el FMI a Portugal, la gente comenzará a desprenderse de activos en España», ha asegurado a EL BOLETÍN una persona cercana al sector de los hedge funds. «España ha hecho mucho hasta el momento [impulsando la reestructuración de las cajas de ahorro], y creo realmente que ha sorprendido de forma positiva a los mercados, pero sin un movimiento de la UE que amedrente y anule la incertidumbre reinante se producirá una salida del país» ha explicado esta fuente.

Esta opinión circulaba hoy con fuerza en las principales plazas financieras mundiales. Así, desde Japón, el banco de inversión Nomura recomendaba vender bonos a diez años españoles y comprar, en su lugar, papeles belgas dado que, en su opinión, estos últimos van a ganar en solidez en cuanto se consolide el nuevo Gobierno del país. En Francfort, los expertos del Commerzbank apuestan por la solvencia de España, pero procuran a su vez mencionar a sus clientes que «existen importantes riesgos financieros, fiscales y económicos que merecen una atención minuciosa».

Desde Nueva York, un artículo del columnista David Enrich (que escribe para The Wall Street Journal) en el que no se establece ninguna diferencia entre los bancos y las cajas de ahorro, y en el que asegura que España sufre una crisis bancaria y que las entidades del país dependen directamente del BCE para financiar sus operaciones diarias, ha sido especialmente destacado en las agencias de los operadores del mercado.

Además, otros bloggers dedicados al mundo de las finanzas ya habían advertido esta semana de la amenaza que suponía una venta de deuda periférica europea por parte de los principales bancos centrales de Asia, y en particular los de China y Japón (segunda y tercera economía del mundo respectivamente), si la especulación comenzaba a centrarse en España. De darse el caso, el euro sufrirá una fuerte depreciación, algo que también han vaticinado recientemente varios informes de fondos de inversión a los que ha tenido acceso este diario después de que el encuentro de los jefes de Estado de la zona del euro celebrado en Bruselas el pasado 25 de marzo no llegase a ningún acuerdo en torno al mecanismo para blindar el euro, tal y como estaba planeado.

Así pues, las miradas se han posado, ya de forma definitiva, en Madrid un día después de que desde los mercados se otorgase credibilidad a los comentarios realizados desde Barclays Capital de que Portugal no tiene la suficiente liquidez para afrontar los vencimientos de deuda del mes de junio. Algo que el Gobierno luso ha negado, mientras sí que reconocía que las dificultades para buscar financiación crecían día tras día.

De hecho, hoy el Tesoro portugués ha realizado una subasta de deuda en la que ha logrado recaudar 1.645 millones de euros. Eso sí; a un rendimiento demasiado elevado, según los analistas. La rentabilidad de los papeles subastados, que vencerán en junio de 2012, ha sido del 5,793%. Una cifra que se aleja del 2,6% ofrecido por los bonos españoles de similares características.

Aún así, Lisboa sigue necesitando 2.355 millones de euros para lograr pagar los bonos que vencen dentro de dos meses. Según el banco británico, esos pagos ascienden a 9.000 millones de euros de los cuales, actualmente, Portugal tan sólo tiene 6.645 millones de euros. El problema que tiene el Estado luso es que sus costes de financiación son muy altos y que Bruselas duda de si otorgar un rescate financiero formal antes de que se celebren las elecciones del país el próximo 5 de junio, tras la renuncia la semana pasada del primer ministro José Sócrates.

De hecho, el banco suizo UBS estima que la ayuda no llegará antes de esa fecha. Y en este contexto, la agencia de calificación estadounidese Standard & Poor´s ha rebajado la calificación de Irlanda hasta BBB+, al borde de la nota que ya es calificada de ‘activo basura’. Dublín presentó ayer los resultados de las pruebas de solvencia realizadas a sus bancos, de las cuales se ha sacado la conclusión de que las entidades celtas requieren aún 24.000 millones de euros más para tapar sus necesidades financieras. Esta cifra, no obstante, entraba dentro de las estimaciones del mercado que hacían apuestas entre los 18.000 y los 35.000 millones de euros.

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