El BCE se protege ante una eventual quita de la deuda griega

Sede del Banco Central Europeo
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El mercado espera que el QE se articule de forma que en Chipre y Grecia el riesgo de crédito permanezca en los Bancos Centrales de estos dos países. Según se acerca la reunión del 22 de enero, se aceleran las especulaciones sobre cómo articulará el Banco Central Europeo (BCE) el ansiado QE de bonos soberanos. Una vez filtrado que el programa podría ascender a 500.000 millones de euros, las grandes dudas giran en torno al riesgo de crédito que asumirá la institución que preside Mario Draghi, una cuestión que adquiere especial relevancia en el caso de Grecia, después de que el ascenso de Syriza en las encuestas haya puesto sobre la mesa la posibilidad de una nueva reestructuración de la deuda helena.

Dentro de las incertidumbres sobre cómo funcionará el QE soberano del BCE, posiblemente la más importante es cómo se repartirá el riesgo de crédito de los bonos comprados dentro del programa de QE soberano, destaca JP Morgan en un informe. Por un lado, si los bonos que compre el BCE están en igualdad de condiciones con los que tenga el sector privado (sin que el BCE tenga un status más senior frente al resto de los bonistas) o no, y por otro lado, si el riesgo queda en los bancos centrales de cada país, o se solidariza en el Eurosistema.

Los economistas de JP Morgan creen que los bonos que compre el BCE serán ‘pari passu’ con el sector privado, pero que posiblemente se limite en riesgo de crédito en los países que han perdido el rating de ‘investment grade’. En otras palabras, en los casos de Chipre y Grecia, el riesgo de crédito permanecerá en los Bancos Centrales de cada uno de esos dos países. Asumiendo la regla de que basta que una agencia de las cuatro designadas por el BCE como validas mantenga el grado de inversión, los bonos de Portugal también se comprarían.

En el caso de que el BCE decidiera que los bonos que compre son más “senior” que el resto, subordinando al inversor privado, el mercado se lo tomaría peor, advierten los analistas de JP Morgan.

No obstante, el plan de 500.000 millones de euros que ha adelantado el BCE equivale a sólo un 5% de la deuda total emitida en la zona por los gobiernos, por lo que la subordinación de los bonistas privados es limitada.

Además, el QE no es el OMT (operaciones monetarias de compraventa), ya que en la cesta de los bonos comprados por el QE soberano, las perdidas por un lado posiblemente se compensarían con la subida de otros bonos, como el alemán. En este caso, si hubiera posteriores rondas de QE, el tema se podría complicar más, señala JP Morgan.

A tener en cuenta además que este miércoles se conocerá la sentencia preliminar del Tribunal de Justicia Europeo sobre el OMT, que podría dar una idea de cómo se articulará la QE. Las OMT son operaciones por las que el BCE compra bonos a uno y tres años de países rescatados o que hayan solicitado ayuda financiera de los mecanismos europeos de rescate EFSF y ESM (MEDE) y que no tengan vedado su acceso al mercado. Las dudas sobre la legalidad del OMT llegaron en 2013 al Tribunal Constitucional alemán, que posteriormente lo delegó a la Corte Europea.

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