China estudia crear su propia agencia al margen de Moody´s

El Gobierno de Pekín no se fía de las grandes agencias de calificación crediticia como Moody´s -controlada por el magnate estadounidense Warren Buffet- y por eso considera necesaria la creación de una agencia de calificación crediticia dependiente de su autoridad debido a la creciente importancia del gigante asiático en los mercados de deuda, ha dicho Zhou Xiaochuan, el gobernador del banco central de este país.

Las palabras de Zhou demuestran que China no se encuentra muy contenta con la labor que llevan a cabo las tres grandes agencias de rating que existen ahora mismo: Standard & Poor´s (S&P), Ficth Ratings y Moody´s. Es cierto que estas tres compañías han recibido fuertes acusaciones -sobre todo desde Europa- durante los últimos meses debido al flaco favor que le han hecho a Bruselas a la hora de lidiar con la crisis de deuda.

No obstante, el discurso oficial ha ido por otros derroteros: «Necesitamos compañías y analistas que estén familiarizados con la situación china», según ha explicado Lu Zhengwei, un analista del Industrial Bank Co, que cuenta con una importante participación estatal.

En los mercados este anuncio ha sido recibido con escepticismo. Por un lado, se argumenta que las compañías o instituciones financieras que deseen ser examinadas no tienen en mente asumir el coste de una nueva agencia de calificación. Además, se ha cuestionado la credibilidad que tendría esta agencia a la hora de valorar productos chinos, muchos de los cuales, según las sospechas del mercado, ya son maquillados por el propio Gobierno (como el estado real de las cuentas de algunos bancos, por ejemplo).

No obstante, la creación de esta nueva agencia podría suponer un problema añadido para algunos países que han visto cómo en los últimos años China ha ganado terreno dentro de su cartera de acreedores. Sin ir más lejos, el mayor prestimista del Tesoro de EEUU es Pekín. El gigante asiático también ha recibido peticiones desde el Viejo Continente -de la mano de Nicolas Sarkozy- para ayudar a que Europa lidie con sus problemas financieros.

Las agencias de rating tradicionales han perdido buena parte de credibilidad con casos como el de Lehman Brothers. El 15 de septiembre de 2008 el que fuera el cuarto banco de inversión más importante del mundo se declaró en quiebra. Ese mismo día, minutos antes del anuncio, la entidad contaba con la máxima calificación por parte de todas las agencias. Según ellas, era una institución financiera solvente.