Fondos ESG quedan atrapados en la deuda rusa y dejan en evidencia al mercado

El presidente ruso, Vladimir Putin

El presidente ruso, Vladimir Putin. Autor: Kremlin/dpa

Sobre el papel, parece difícil justificar como fondos con etiqueta ESG, que responden a los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo- podrían quedar atrapados en el más que posible default de la deuda de Rusia. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha ocurrido, lo que vuelve a poner la falta de transparencia del mercado en lo que a inversiones socialmente responsables se refiere.

Según publica Bloomberg, parte de los aproximadamente 40.000 millones de dólares de deuda rusa en moneda extranjera que ahora está en riesgo de impago se encuentra en manos de un grupo de fondos ESG que están diseñados para invertir en los llamados activos sostenibles.

Los fondos del Artículo 8 (una categoría bajo las normas europeas de inversión ambiental, social y de gobernanza) poseen unos 800 millones de dólares en bonos emitidos por el gobierno de Vladimir Putin que tienen un pago de cupón que vence esta semana, apunta la agencia estadounidense.

Es probable que el valor actual de los bonos sea solo una fracción de las cantidades declaradas, sin que haya una hoja de ruta clara sobre cómo se reembolsará a los inversores. Al igual que otros acreedores que financiaron al gobierno de Putin, que lleva ya tres semanas de guerra contra Ucrania, los fondos ESG se enfrentan a grandes pérdidas y a un prolongado proceso judicial, ya que los mercados de deuda se adentran en un territorio desconocido.

Aunque los fondos ESG representan una pequeña parte del total, han ayudado a “financiar la acumulación de un cofre de guerra en Rusia desde 2014”, critica a Bloomberg Sasja Beslik, autora de ‘Where the Money Tree Grows’ y ex jefa de finanzas sostenibles en el Bank J Safra Sarasin AG. Es “una brutal llamada de atención”, dijo.

Las tenencias de bonos rusos son el último ejemplo de inversores con etiqueta ESG que poseen activos que parecen chocar con su propósito. Los datos de Bloomberg muestran que los fondos ESG tenían al menos 8.300 millones de dólares en activos rusos justo antes de la guerra, incluyendo participaciones en empresas respaldadas por el Estado como Gazprom, Rosneft y Sberbank, así como en bonos del Estado.

“A la luz de los acontecimientos actuales, es claramente inaceptable que los bonos soberanos rusos coticen en fondos ESG”, abunda Peter Uhlenbruch, director interino de normas del sector financiero de ShareAction, una organización sin ánimo de lucro con sede en Londres que aboga por la inversión responsable. “Dado que Rusia ya estaba bajo sanciones internacionales por su anexión de Crimea, es ciertamente legítimo preguntarse en primer lugar por qué estos bonos estaban en fondos ESG”.

El gobierno de Putin ha dicho que toda su deuda será atendida. Pero también ha dicho que a los inversores de los países que apoyan las sanciones a Rusia se les pagará en rublos. Si Rusia no paga -o intenta pagar los bonos en moneda extranjera en rublos, lo que puede ser tratado como un impago- las consecuencias afectarán no sólo al mercado de bonos soberanos del país, sino también a todos sus emisores corporativos. Es probable que el choque total afecte a un monto de deuda rusa de unos 150.000 millones de dólares.