¿Fin de la era Angela Merkel? El poder de la canciller se desmorona

Angela Merkel, canciller de Alemania
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«¿Puede Angela Merkel seguir siendo canciller?», se preguntaba en portada ayer el diario sensacionalista «Bild», el más vendido en Alemania y uno de los medios de comunicación que más cala en la opinión pública del país.

La inesperada caída de Volker Kauder, uno de los más estrechos colaboradores de la canciller alemana, como líder del grupo parlamentario del bloque conservador de Merkel ha abierto una nueva brecha en el ya de por sí frágil Gobierno de coalición en Berlín.

En una elección rutinaria, Kauder fue derrotado sorpresivamente el martes por Ralph Brinkhaus como jefe del grupo parlamentario, después de permanecer años en el puesto como una de las personas más cercanas a la canciller desde que ésta llegó al poder hace 13 años.

Los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y de la Unión Socialcristiana (CSU) y sus socios menores en el Ejecutivo, el Partido Socialdemócrata (SPD), ya han tenido que superar in extremis dos crisis en los poco más de seis meses que llevan aliados en el poder.

Pero éstas han pasado rápidamente a un segundo plano al revelarse que quizás los mayores enemigos de la canciller no están en otros partidos, sino en sus propias filas.

«El grupo parlamentario de la Unión desafía a Merkel», tituló ayer el diario conservador «Die Welt». «La fracción parlamentaria causa un shock a Merkel», indicó por su parte el rotativo berlinés «Der Tagesspiegel».

La derrota de Kauder, que se interpretó rápidamente en Berlín como una pérdida de poder de la dirigente, que lleva 18 años al frente de los conservadores, y un castigo a la gestión de su cuarta legislatura, ha dado lugar en las últimas horas a múltiples cábalas en la capital alemana. Todas ellas tienen un denominador común: el fin de Merkel en la cúspide del poder se acerca.

Por el momento, la canciller descarta someterse a un voto de confianza en el Parlamento germano, el Bundestag. Confiando quizás en sus dotes negociadoras, que en los últimos meses le han servido para esquivar una ruptura de Gobierno que muchos daban ya por segura, Merkel se muestra decidida a continuar.

No es la primera vez que se ve obligada a recomponerse ante las adversidades. Su futuro político ya pareció peligrar en plena gestión de la crisis migratoria de 2015, cuando a Alemania llegó más de un millón de refugiados, y en las pasadas semanas, en las que tuvo que enfrentar ultimátums de sus socios de Gobierno.

Ahora la situación se percibe incluso como más seria. El semanario «Der Spiegel» en un artículo de opinión titulado «Despedida del poder» vislumbra ya el adiós definitivo la dirigente considerada durante años como la mujer más poderosa del mundo.

«La erosión del poder político siempre se hace evidente cuando los líderes dejan de darse cuenta de qué opinan sus correligionarios. La pérdida de autoridad también es sigilosa. La pérdida de confianza, la decepción y el enfado se acumulan y después todo se descompone», sentenció «Der Spiegel».

Para muchos, desde hace tiempo está claro que esta va a ser la última legislatura de Merkel. La clave está ahora en saber si la mujer que dirige los designios de la primera economía de Europa desde 2005 podrá decidir cómo y cuándo se va o si serán otros quienes decidan en qué términos se llevará a cabo su despedida de la política.