España salva su rating en el año de la pandemia

Pedro Sánchez y Nadia Calviño
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España logró mantener en 2020 la calificación de su deuda soberana a largo plazo por parte de las principales agencias de calificación, a pesar de ser uno de los países más afectados por la pandemia de Covid-19 y las restricciones implementadas para contener su propagación, registrando incluso, gracias a la intervención del Banco Central Europeo (BCE), el menor coste de financiación de la deuda de toda la serie histórica.

La deuda española despide así el año de la Covid-19 y la ‘Gran Reclusión’ con la misma nota de solvencia equivalente a un ‘notable’ con la que entró en 2020 y, únicamente en los casos de las agencias DBRS y de S&P Global, ha visto empeorar la perspectiva de su rating, desde postiva a estable en el caso de la canadiense y desde estable a negativa en el de la estadounidense.

De este modo, España comenzará 2021 con una calificación de la deuda soberana a largo plazo de ‘A’ con perspectiva estable en el caso de DBRS, que será la primera agencia en evaluar la solvencia de la deuda española en 2021, con revisiones previstas para el 5 de marzo y el 3 de septiembre de 2021.

En las mismas fechas que la canadiense, llevará a cabo sus evaluaciones del rating de España la agencia Moody’s, que otorga peor nota a la solvencia española, con una calificación ‘Baa1’ y perspectiva estable, que mantuvo sin cambios en 2020.

En el caso de S&P Global Ratings, cuyo rating para España es de ‘A’ con perspectiva negativa, los resultados de los examenes de solvencia de la deuda española serán anunciados los días 19 de marzo y 17 de septiembre de 2021.

De su lado, la agencia Fitch mantuvo durante 2020 tanto el rating ‘A-‘ de la deuda soberana a largo plazo de España, como la perspectiva estable asignada a la calificación. Esta agencia volverá a evaluar la solvencia de España el 11 de junio de 2021 y llevará a cabo una segunda revisión el 10 de diciembre del próximo año.

Según la regulación europea en vigor desde 2014, las agencias de calificación están obligadas a publicar un calendario con las fechas previstas para la actualización de las notas de solvencia soberana y la perspectiva de las mismas.

En este sentido, la normativa sobre agencias de rating requiere a las entidades que tales fechas sean viernes y que sus anuncios tengan lugar fuera del horario regulado de negociación en los mercados europeos

EL BCE LLEVA A MÍNIMOS EL INTERÉS DEL BONO

El grave impacto de la crisis de la Covid-19 en la economía española, así como el deterioro de las cuentas públicas, con un fuerte aumento del déficit y la deuda, además de la incertidumbre en los mercados y en la vida política del país, no han tenido reflejo en los costes de financiación de España, que, de hecho, han caído en 2020 hasta sus niveles más bajos de toda la serie histórica.

De hecho, el pasado 15 de diciembre la rentabilidad exigida al bono español con vencimiento a diez años caía a su mínimo histórico al situarse en el -0,019%, lo que en la práctica supone cobrar por endeudarse, para mantenerse en torno al -0,07% este martes, frente al interés del 0,468% ofrecido a los inversores en el mercado secundario al cierre de 2019.

Uno de los principales factores que ha impedido la fragmentación de los costes de financiación soberanos en la zona euro ha sido la enérgica intervención del BCE, que a pesar de las palabras de Christine Lagarde el pasado mes de marzo sobre el cierre de ‘spreads’, decidió pocos días después lanzar un programa de compras de activos por la emergencia pandémica (PEPP) que sirvió para calmar a los inversores y que devolvió la tranquilidad a los mercados de deuda y las primas de riesgo.

En este sentido, hasta el pasado 30 de noviembre, el BCE había adquirido 77.128 millones de euros en deuda española en el marco del programa PEPP, una cifra equivalente al 12,6% del total invertido por la institución en la compra de bonos soberanos de los países del euro, lo que se sitúa ligeramente por encima de la clave de capital de España, del 11,9%.