España, Italia, Malta y Grecia rechazan la política migratoria de la UE

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España, Italia, Malta y Grecia, los países de la UE más afectados por la migración desde otros continentes no están de acuerdo con la política migratoria avanzada ayer por la Comisión Europea. Hoy mismo sus presidentes y primeros ministros han remitido una carta a la presidenta de turno, la alemana Angela Merkel, al presidente del Consejo, Charles Michel, y a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la que consideran que “no pueden aguantar toda la presión migratoria de la UE” y piden un reparto equitativo de refugiados entre los 27.

Este es un asunto extremadamente delicado dentro de la Unión y hasta ahora ninguna solución ha sido buena. Ni antes con Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión ni ahora con Von der Leyen. Los repartos no han funcionado especialmente por la resistencia de países como Hungría y otros estados del este europeo y la situación se ha vuelto caótica en determinadas zonas de Grecia, como Lesbos, Italia, Malta y España, ahora mismo en Canarias, donde han ingresado miles de emigrantes en las últimas semanas procedentes del continente africano.

La carta considera insuficiente la propuesta de Bruselas y creen que es imprescindible una mayor solidaridad de sus socios para encarar este problema, uno de los más peliagudos a los que se enfrenta la UE. El documento se ha hecho público en le transcurso de la reunión que se celebra en Palma de Mallorca entre los primeros ministros de Italia, Giuseppe Conti y de España, Pedro Sánchez.

En Bruselas se presentó ayer un plan para la inmigración para el periodo 2021-27 con nuevas fuentes de financiación y que pretende la integración de refugiados e inmigrantes. Pero no se refiere directamente a como distribuir a quienes llegan a las costas del sur de Europa y que suponen un problema humanitario de primera magnitud. El plan también quiere enfrentar las derivaciones radicales de determinados colectivos que son caldo de cultivo para grupos terroristas tal como ha ocurrido con frecuencia en Francia, y en las últimas semanas también en Austria.

El acuerdo político sobre la migración que Alemania pensaba cerrar en este semestre en el que preside por turno la Unión parece ahora mucho más complicado. Sin ese pacto no habrá solución inmediata. Actualmente los asilados en los países del sur son repartidos entre otros países de la Unión de forma voluntaria y no obligatoria como pretendía la propuesta en su día de Jean Claude Juncker y que nunca se cumplió.

Los países mediterráneos creen que la propuesta de Bruselas no tiene en cuenta que además de refugiados y de inmigrantes con papeles en regla llegan otros muchos miles irregulares que no pueden ser devueltos a sus países de origen. Y por lo tanto estiman que el plan de la Comisión no va a funcionar y que hay que ahondar en otro tipo de medidas.

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