España baja al puesto 32 en la clasificación de la libertad de prensa; Noruega, a la cabeza

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España cae tres puestos en la clasificación de la libertad de prensa que Reporteros Sin Fronteras publica con motivo de su día mundial. Según el ranking que elabora cada año esta organización no gubernamental, se situó en 2022 en el puesto 32. El año anterior ocupó el 29. A la cabeza están Noruega, Dinamarca o Suecia, entre otros.

Según el listado de Reporteros Sin Fronteras, España logra una puntuación global de 76,71 frente al 79,85 de 2021. La nota de 2022 es incluso mejor que la otorgada por esta ONG en 2020, que fue de 77,84.

La organización busca con este ranking “comparar el grado de libertad de prensa del que gozan los periodistas y los medios en 180 países o territorios”. De esta manera, destaca que la Unión Europea está “entre dos extremos”.

“Mientras Noruega se mantiene en cabeza de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, Europa es el escenario de disparidades muy relevantes y la situación entre los dos extremos no hace más que acentuarse”, afirma. Así, destaca que “países antaño comunistas, como Estonia (4º) y Lituania (9º), entran en el ‘top 10’ de los mejores clasificados del mundo, mientras que Países Bajos (28º) sale de este grupo selecto”. Por su parte, “Grecia (108º) releva a Bulgaria (91º) a la cola de Europa”.

Para esta organización “estas evoluciones dispares” reflejan varias “tendencias destacables”. Entre ellas, “el regreso de los asesinatos de periodistas en suelo de la UE”. Así, remarca que Giorgos Karaivaz, en Grecia, y Peter R. De Vries, en Países Bajos, “fueron abatidos fríamente, al más puro estilo mafioso, en el corazón de dos metrópolis europeas”. Además, los autores de los asesinatos de Daphne Caruana Galizia, en Malta, y de Jan Kuciak, en Eslovaquia, “perpetrados antes de 2020, todavía no han sido condenados, pese a que ambos países han realizado ciertos progresos en la lucha por la justicia y las reformas en pro de la libertad de prensa”.

Reporteros Sin Fronteras destaca también la “hostilidad virulenta” sufrida por periodistas por parte de manifestantes contrarios a las medidas de lucha contra el coronavirus.