Cuando restan pocos días (será este 19) para que todos sepamos finalmente quién será el presidente en Cuba, la duda aun persiste en si Miguel Díaz-Canel Bermúdez asumirá los roles principales en los consejos de Estado y también de Ministros.
Demasiada carga para un solo hombre porque no es lo mismo heredar un palacete en que todo funciona a la perfección y cuya tarea sea mantenerlo, que cargar con uno necesitado de restauración o reconstrucción en los cuatro puntos cardinales.
El próximo presidente deberá asumir el mandato junto a una serie de adversidades locales e internacionales equiparables a cruzar el Niágara con los ojos vendados e hilar una aguja en medio de la travesía.
Por fuera, el contexto nada agradable de la deteriorada relación con los EEUU más la situación en Venezuela y el petróleo que de allí viene; mientras que en lo interior el ramillete de tareas pendientes es el equivalente a un buen racimo de uvas.
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El Vía Crucis del nuevo presidente cubano
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