El gran vuelco de Europa: la oportunidad única de los fondos

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Europa inicia una nueva era, ya sin el Reino Unido, con una monumental propuesta de inversión para hacer frente a la crisis derivada del coronavirus. Los últimos días del año sirvieron para que las instituciones de Bruselas dieran el visto bueno al presupuesto -Marco Financiero Plurianual (MFP)- para el período 2021-27 que incluye fondos extraordinarios destinados a la recuperación que se cubrirán acudiendo a los mercados lo que obliga, en un giro copernicano, a emitir deuda entre todos los estados miembros, tal como se había pactado en el histórico Consejo de julio. Es un vuelco en la gestión económica de la UE cuyas consecuencias han de verse a largo plazo. Y una oportunidad única para modernizar el continente. Muchos expertos consideran que introducirá uno de los mayores cambios en la historia comunitaria.

Europa no se defendió bien de la crisis de las subprime en 2008 y ese error le costó caro. Mientras que la administración estadounidense de Barack Obama apostó por una inversión pública que permitió una salida rápida de la crisis, Europa optó por la austeridad lo que provocó una recaída y retrasó enormemente la recuperación. Alemania impuso sus tesis contrarias a una expansión con dinero público por temor a una inflación que ni se produjo ni se espera. La crisis impulsó el populismo, preferentemente nacionalista, y ha hecho reflexionar a Angela Merkel -que ahora cuenta con un ministro socialdemócrata de Finanzas- y a las autoridades europeas: tras la segunda gran crisis han introducido, no sin dolor, un cambio de enormes consecuencias. Europa se endeudará para dar un impulso al parón de la pandemia.

Por lo apretado del calendario (el MFP tendrá que ser aprobado por los parlamentos nacionales, lo que llevará un tiempo) los fondos no están disponibles desde el 1 de enero, pero ya se pueden proyectar en los presupuestos anuales de los estados miembros. En las reuniones entre el Parlamento Europeo (PE), el Consejo y la Comisión -lo que en Bruselas se conoce como el trílogo- han alcanzado acuerdos sobre el reglamento de esos fondos. Y el PE ha obligado a vincular estrechamente su reparto a que se cumpla con el estado de derecho. Eso provocó el veto de Hungría y Polonia hasta el Consejo de diciembre en el que cedieron con una argucia legal propuesta por Alemania -que ese semestre le tocaba presidir por turno la UE- pero sobre todo porque los 25 países restantes estudiaban ya una fórmula para el reparto dejando fuera a los dos díscolos.

Por tanto, el año comienza con muchos más recursos. Nadie podía sospechar, antes de la pandemia, que la UE se comprometería a un desembolso tan grande que obligará a vincular a los dos grandes ejes de la Comisión para su mandato que se inició en diciembre pasado: la lucha contra el cambio climático y la transformación digital.

El MFP será ligeramente inferior al del período anterior, pero alcanzará los 1,7 billones de euros para los siete años de ejercicio. Sin embargo, ha aumentado drásticamente con el fondo extraordinario Next Generation EU para la reconstrucción y modernización tras la pandemia.

FONDOS ORDINARIOS

El MFP seguirá dotando todos los fondos ordinarios que ascienden a 1.600 millones de euros y comprende los ya conocidos como la Política Agraria Común (PAC); fondos estructurales y de cohesión como el Feder o el Fondo Social Europeo (FSE); programas como Erasmus para los estudiantes u Horizon para los investigadores. Todos serán reforzados por las aportaciones de los fondos extraordinarios, nacidos de la pandemia.

El Feder, por ejemplo, bien conocido en España, dispondrá de 200.400 millones de euros en los siete años de vigencia del presupuesto de los cuales 25.377 son para nuestro país. Se reparten en función de la renta. Las regiones más desfavorecidas podrán cofinanciar con una aportación europea de hasta el 85% de los proyectos: Extremadura, Andalucía y Castilla-la Mancha. Se podrá cofinanciar hasta el 70% el bloque de las denominadas en transición (con un PIB entre el 75 y el 100% de la media europea) que son Murcia, Valencia, Castilla y León, Asturias, Galicia, Cantabria, Baleares, Canarias y La Rioja. Y por último Madrid, Cataluña, Aragón, País Vasco y Navarra tienen un PIB superior al 100% y podrán cofinanciar sus proyectos hasta el 50%. La eurodiputada de Ciudadanos Susana Solís, la única española que ha participado en la negociación del reglamento, cree que la gran novedad es que el Feder servirá también para luchar contra el despoblamiento rural.

Las regiones mineras tendrán acceso también al Fondo de Transición Justa (FTJ) creado en el Pacto Verde para facilitar el cambio en las regiones más afectadas por la dependencia de fuentes energéticas contaminantes, como el caso del carbón. Está dotado con 17.500 millones de euros. Podrá cofinanciar sus proyectos que incluyen ayudas a las empresas con una aportación europea como la que se prevé en función de la renta.

FONDOS EXTRAODINARIOS

En julio, tras cinco interminables días de negociaciones, se decidió crear un gran fondo extraordinario -financiado con deuda- para contribuir a la recuperación denominado Next Generation EU, dotado con 750.000 millones de euros, que se distribuirán del siguiente modo:

1) Mecanismo de recuperación y resiliencia que dispone de 672.500 millones, de los cuales corresponden a España 140.000 millones, 72.000 en transferencias directas no reembolsables y 68.000 en préstamos que hay que devolver si se solicitan. Su objetivo es la recuperación económica y social y se distribuirá mediante Planes nacionales que en el caso español ya se presentaron en octubre sus líneas y objetivos principales y que ya está debatiendo con la Comisión Europea, aunque todavía no oficialmente.

2) Ayuda a la Recuperación para la Cohesión y los Territorios (React EU) dotado con 47.500 millones de los cuales 12.800 son para España y que financia gastos específicos de la pandemia a través de un refuerzo de los fondos ordinarios (Feder, FSE, etc.).

3) Iniciativa de inversión dotado con 37.000 millones de los cuales 1.110 corresponden a España y que vienen a respaldar los sistemas de asistencia sanitaria.

OTROS MECANISMOS

Además de esta batería presupuestaria que entrará en vigor a partir de 2021, en 2020 la UE ya había puesto en marcha otros mecanismos para ayudar a los estados miembros a enfrentar el problema sanitario desatado en febrero. Tres son los principales:

1) Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) como prestamista último para financiar a un país en dificultades, dotado con 410.000 millones, y al que no ha recurrido ninguno hasta ahora por el estigma que supone al interpretarse como un rescate.

2) SURE: Programa de ayuda para los ERTES dotado con 100.000 millones en préstamos, de los cuales 21.000 corresponden a España, que ya ha recibido 10.000 en los últimos meses.

3) Programa especial del Banco Europeo de Inversiones, que puede movilizar hasta 200.000 millones, para avalar préstamos empresariales, especialmente pymes, y del que se está haciendo uso en España.

A esto hay que añadir que desde la primavera pasada Bruselas ha suspendido, hasta la recuperación económica, la aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija límites al déficit público y la deuda de los estados miembros. España, por cierto, no lo había cumplido nunca en la última década.

VACUNAS Y BCE

Además, la Comisión ha negociado la adquisición de todas las vacunas de los 27 países. Ha firmado ya con seis farmacéuticas (dos de las cuales BioNtech/Pfizer y Moderna ya están distribuyendo sus productos) varios millones de dosis para vacunar a toda la población por un importe que se desconoce y con una negociación secreta que ha despertado algunas quejas de eurodiputados. En el Consejo de diciembre se acordó una propuesta solidaria: las dosis que no se utilicen en la UE se entregarán a terceros países sin recursos.

Y al margen de todo esto el Banco Central Europeo (BCE) acaba de ampliar su plan para comprar deuda de los países comunitarios por un importe de hasta 1,85 billones de euros que estará activo hasta marzo de 2022. Este programa ha permitido que países como Italia, España, Bélgica o Francia con una deuda soberana superior al 100% del PIB puedan financiarse cómodamente en los mercados, dado el bajísimo valor del dinero. Como que España acaba de emitir bonos a 10 años con interés negativo.

Con toda esta formidable propuesta financiera los expertos de la UE consideran que a partir de este año la recuperación será un hecho en la misma medida que la vacuna pueda distribuirse entre todos. Los daños han sido muy cuantiosos y no está claro que con este despliegue sea suficiente. En Bruselas insisten en que será, en cualquier caso, una Europa verde y digital. No hay otras opciones puesto que conservadores, liberales y socialdemócratas, las tres grandes familias políticas que gobiernan la UE, con el frecuente apoyo de Los Verdes, están totalmente de acuerdo en ello.