El FMI anticipa un desplome del 0,6% del PIB de Italia en 2020 sin contar el impacto más duro del Covid-19

Bandera de Italia
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado de que el brote de coronavirus en Italia supone una «emergencia sanitaria y económica» a la que debe hacerse frente de manera urgente, según recoge el informe anual de la institución sobre la economía del país transalpino, elaborado semanas antes de que la epidemia alcanzase niveles dramáticos en el país.

No obstante, este informe ya anticipaba una contracción del PIB de Italia, la tercera mayor economía del euro, del 0,6% en 2020, cuando anteriormente la institución había previsto un crecimiento del 0,5%. Para 2021 y 2022 el Fondo confía en un crecimiento del 0,8% cada año.

Asimismo, el documento apunta que ratio de deuda pública de Italia alcanzará este año el 137% del PIB y apenas bajará una décima el próximo año, para situarse en el 136,2% en 2022, mientras que el déficit escalará al 2,6% este año para reducirse ligeramente en los dos años siguientes, hasta el 2,4% en 2021 y el 2,3% en 2022.

A pesar del marcado deterioro recogido en estas previsiones, el propio FMI advierte de que las conclusiones del informe de los técnicos reflejan la información disponible hasta el pasado 28 de enero, por lo que se centra en los desafíos a medio plazo y fue preparado con anterioridad al brote de Covid-19 en Italia. «De este modo, no cubre el brote ni las medidas relacionadas adoptadas en respuesta que, desde entonces, se han convertido en la prioridad general a corto plazo», señala la institución.

«El brote ha amplificado en gran medida la incertidumbre y los riesgos a la baja en torno a las perspectivas», reconoce el FMI, añadiendo que su personal está monitorizando de cerca esta crisis sanitaria y continuará trabajando para evaluar su impacto y la respuesta política ral respecto en Italia y en todo el mundo.

En este sentido, los técnicos del FMI subrayaron que la epidemia ha generado sendas emergencias sanitarias y económicas en Italia que requieren ser abordadas «urgentemente» y, una vez que la crisis sanitaria haya pasado, recomiendan la implementación de un paquete amplio de medidas para estimular el potencial de crecimiento y mejorar la resiliencia de la economía italiana.

Estas medidas incluirían reformas estructurales para incrementar la productividad e inversiones, así como un plan «creíble» de consolidación fiscal a medio plazo que permita poner la deuda pública en una senda bajista, junto a medidas de apoyo al sector financiero y sanitario.

De esta manera, el FMI advierte de que, a pesar de que la revisión de las previsiones refleja la materialización de algunos riesgos a la baja, la incertidumbre sigue siendo muy alta respecto del potencial impacto de la propagación del coronavirus y en caso de que las infecciones continúen aumentando, prolongando la disrupción de la actividad, con el consiguiente deterioro de la confianza, alerta de que esto dará como resultado una «profunda contracción de la actividad económica», que podría reiniciar las tensiones sobre el nexo entre los bancos italianos y la deuda soberana.

Asimismo, la institución internacional apunta que la prolongada debilidad de socios comerciales clave de Italia como resultado de la propagación de la epidemia supondría un impacto negativo añadido sobre la economía, igual que la debilidad de Italia penalizará a sus socios comerciales.