El nuevo repunte rompe la tendencia bajista que habían mantenido los fletes durante las semanas previas y vuelve a colocar al sector logístico europeo ante un escenario de costes al alza, mayores tiempos de tránsito y riesgo de congestión en varios enclaves alternativos.
La ruta entre Shanghái y Génova supera ya los 3.000 euros por contenedor de 40 pies al cambio del BCE, mientras el trayecto hasta Róterdam rebasa los 2.200 euros
Los fletes se aceleran en las principales rutas hacia Europa
La ruta entre Shanghái y Génova se sitúa esta semana en 3.474 dólares por contenedor de 40 pies, el equivalente a unos 3.010,66 euros por contenedor con el tipo de cambio de referencia del BCE del 26 de marzo, lo que supone un incremento del 22,93% respecto al nivel registrado el 26 de febrero. En paralelo, el trayecto entre Shanghái y Róterdam alcanza los 2.552 dólares por contenedor, unos 2.211,63 euros por contenedor, tras subir un 21,87% en el mismo periodo.
En la última semana, además, la presión se ha intensificado. El coste del envío a Róterdam ha pasado de 2.478 dólares por contenedor a 2.552 dólares por contenedor, un alza del 2,99%. En el caso de Génova, el salto semanal ha sido de 3.108 dólares por contenedor a 3.474 dólares por contenedor, lo que representa un avance del 11,78%. Al cambio oficial del BCE, esos niveles equivalen a pasar de 2.147,50 euros a 2.211,63 euros en Róterdam y de 2.693,47 euros a 3.010,66 euros en Génova.
| Ruta marítima | Precio actual | Precio actual en euros | Variación en un mes | Variación semanal |
|---|---|---|---|---|
| Shanghái – Génova | 3.474 dólares por contenedor | 3.010,66 euros por contenedor | +22,93% | +11,78% |
| Shanghái – Róterdam | 2.552 dólares por contenedor | 2.211,63 euros por contenedor | +21,87% | +2,99% |
El mercado ha girado tras varias semanas de descensos y el conflicto ha añadido tensión a una red logística que ya arrastraba desvíos por el mar Rojo
El conflicto en Oriente Medio reabre la tensión logística
La escalada coincide con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz y con la continuidad de las alteraciones en el mar Rojo, dos puntos sensibles para el comercio mundial. Bloomberg ya advirtió a comienzos de marzo de que la guerra con Irán podía provocar un ajuste de capacidad en el transporte marítimo y dejar cientos de buques atrapados en la zona, mientras análisis posteriores señalaban que la clausura de Ormuz podía derivar en más congestión portuaria y riesgo adicional de subida de tarifas.
Hasta el inicio de los ataques de EEUU e Israel contra Irán, el 28 de febrero, los precios del transporte de contenedores en estas rutas venían cayendo durante siete semanas consecutivas. El cambio de tendencia refleja cómo el mercado ha pasado de una fase de ajuste a otra marcada por la incertidumbre geopolítica, los desvíos de rutas y la menor previsibilidad de los tiempos de entrega.
A los fletes se añaden ahora recargos de guerra, combustible más caro y primas de seguro que, según el sector cargador, ya duplican el coste previo por contenedor
Los recargos y los seguros amplían el impacto sobre los costes
La secretaria general de la Asociación de Cargadores de España (ACE), Nuria Lacaci, señala que el aumento del coste no se limita al precio base del flete. Según explica, las navieras están aplicando recargos ligados al riesgo de guerra, a la actualización del combustible y a la congestión portuaria, lo que agrava el encarecimiento para importadores y exportadores. La propia ACE recoge estos días el impacto del alza del bunker y de la tensión geopolítica sobre la logística internacional.
A ello se suman las primas del seguro marítimo, que, según Lacaci, se han multiplicado en las últimas semanas y ya suponen más del doble del coste que se pagaba por contenedor antes del estallido del conflicto. La directiva advierte de que esta dinámica podría seguir escalando si persisten las restricciones y la inseguridad en la zona.
Riesgo de congestión en los puertos europeos y alternativos
Por ahora no se aprecia una falta general de capacidad, pero ACE alerta de que todavía hay contenedores sin reposicionar al quedar atrapados en el entorno del golfo Pérsico. Además, el sector anticipa problemas para descargar buques durante la próxima semana por la coincidencia entre barcos que llegan por el cabo de Buena Esperanza y otros que también han tenido que modificar su trayecto por el cierre de Ormuz.
Ese posible cuello de botella podría reducir la oferta efectiva de espacio y seguir presionando al alza los fletes. La congestión no se limita a Europa, ya que también se están observando tensiones en puertos alternativos de la costa occidental de Arabia Saudí, el sur de Omán y Sri Lanka, una señal de que el impacto logístico del conflicto se está extendiendo más allá de las rutas energéticas.
El mercado europeo afronta una nueva fase de encarecimiento logístico justo cuando aumentan los riesgos de retrasos y saturación en puertos clave
El dato que resume la tensión es que mover un contenedor de 40 pies entre Shanghái y Génova cuesta ya más de 3.000 euros por contenedor, frente a algo más de 2.693 euros por contenedor una semana antes.







