El ‘caso Cifuentes’ enfrenta de nuevo a las dos familias del PP

Cristina Cifuentes
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En el Partido Popular lo que hoy es blanco mañana es negro y pasado puede que gris. Una semana ha pasado ya desde la ovación -forzada, según algunos- a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en la Convención Nacional de Sevilla en pleno escándalo por su máster en la URJC. Siete días en los que ha pasado de todo. Entre otras cosas, que Ciudadanos ha exigido la cabeza de la jefa del Ejecutivo autonómico para seguir manteniendo a los populares en el poder. Una amenaza que ha puesto de relieve un nuevo enfrentamiento entre las dos familias del PP, que discrepan sobre qué hacer con el ‘caso Cifuentes’.

El futuro de la presidenta madrileña está en manos de Génova. Y ha desatado nuevas tensiones en lo que algunos definen como las dos ‘familias’ del partido. Por un lado, está la tesis de que hay que aguantar como sea el chaparrón y esperar a que Albert Rivera y los suyos se retraten en la moción de censura contra Cristina Cifuentes presentada por el PSOE en la Asamblea regional. Los defensores de esta postura, encabezados por María Dolores de Cospedal, no quieren que Ciudadanos se marque un nuevo tanto con la posible dimisión de la líder del PP de Madrid. Esta corriente interna aboga por dejar pasar los días. Quieren poner a prueba a la formación naranja.

Según se acerque mayo, cuando finaliza el plazo dado por Ciudadanos para que Rajoy aparte a Cifuentes, este partido irá reculando. Esta ‘familia’ cree que Rivera no se atreverá a votar junto a Podemos en la moción de censura, cuya fecha de celebración está en manos de la presidenta del parlamento autonómico, la popular Paloma Adrados. Según el reglamento de la Cámara, tiene que ser antes del 7 de mayo.

La ministra de Defensa y secretaria general del PP se ha erigido como el principal apoyo de Cristina Cifuentes. “No todo vale en política”, afirmó desde su Twitter Cospedal, que señaló que “las actuaciones” contra la presidenta madrileña “son mezquinas, machistas y miserables”. Es más, manifestó que “parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal”.

Asimismo, en la convención del pasado fin de semana Cospedal llamó a los populares a cerrar filas “frente a las malas artes”. “Somos el adversario a batir por todos. No hace falta que comente los asuntos que están de plena actualidad estos días. Somos el adversario a batir por todos”, advirtió a los suyos, a los que pidió no permitir “que nos avasallen”.

Esta férrea defensa de Cifuentes ante el ‘caso del máster’, o ‘mastergate’, como lo han bautizado algunos, choca de lleno con la postura de otros barones. En especial, con la de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. En las filas del partido se asegura que esta última quiere pasar ya página. Algo que solo se consigue dejando caer a su compañera de partido. Entre los ‘sorayistas’, tal y como se les conocen, impera la idea de que esta polémica debe cerrarse cuanto antes, ya que está ensombreciendo la labor del Ejecutivo. No se habla de otra cosa, no se pregunta de otra cosa.

El propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha tenido que afrontar esta cuestión en las dos comparecencias ante los medios de comunicación que ha protagonizado esta semana junto a mandatarios internacionales. Este viernes, en una rueda de prensa junto al primer ministro de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, el jefe del Ejecutivo daba un ‘balón de oxígeno’ a Cifuentes.

Pese a todo lo que se ha conocido y el ruido interno, Rajoy insistía en que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha dado sus explicaciones y arremetía contra Ciudadanos, cuya posición en este caso no entiende. “Creo que lo lógico”, afirmó, “sería pedirle a todo el mundo un poco de coherencia y congruencia entre sus declaraciones y sus hechos”. Todo un mensaje a la formación naranja en plena cascada de noticias sobre currículos inflados. Y es que, “a la vista de todos” están “los datos que hemos venido conociendo”, remarcó el líder del PP.

«Hoy está muy en boga algo que recoge el refranero popular: consejos vendo que para mí no tengo”, respondió Rajoy a los periodistas al ser preguntado si va a pedir a la presidenta madrileña que dimita. Unas palabras con las que dio cierto margen a Cifuentes ante el ‘acoso’ constante que está sufriendo.

A este choque interno hay que sumar que la relación entre Génova y el PP de Madrid ha sido siempre todo menos buena. No hay más que recordar los años de Esperanza Aguirre. Ante el ‘caso Cifuentes’ los populares de la región han cerrado filas en torno a su jefa y han descartado desde el primer momento cualquier paso atrás, con la consiguiente tensión.