El BdE avisa de una recaída del PIB por la tercera ola y recorta drásticamente sus previsiones para 2021

Banco de Espana

Banco de España. Autor: Jaime Pozas

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El Banco de España espera una contracción del 0,4% del producto interior bruto (PIB) en el primer trimestre del año debido a las restricciones para combatir la pandemia de covid-19 por el impacto de la tercera ola. Un tropezón en la recuperación económica que lleva a la institución a recortar en ocho décimas su previsión de crecimiento para este año, hasta una tasa del 6%.

De acuerdo con las nuevas proyecciones macroeconómicas del Banco de España, presentadas hoy por el director general de Economía y Estadística, Óscar Arce, el PIB crecerá un 6% este año en el escenario central, ocho puntos porcentuales por debajo de la previsión de diciembre. Este escenario central contempla la posibilidad de que en los próximos meses surjan nuevos brotes de la enfermedad, cuya contención requeriría aplicar medidas de contención similares a las vigentes recientemente. No obstante, la progresiva administración de las vacunas permitiría una retirada gradual de estas medidas, hasta su desaparición prácticamente plena a finales de 2021.

El recorte de las previsiones se explica por la debilidad esperada en la primera mitad del año debido a las restricciones para combatir la pandemia, así como por el retraso de la llegada de los fondos europeos, cuyo impacto positivo (tres décimas del PIB) se trasladará a 2022. En el primer trimestre la institución espera una contracción del 0,4% del PIB, que podría ser de hasta el 0,9% en el escenario más severo contemplado. No obstante, en el más suave, la economía podría haberse mantenido en tasas positivas (0,4%).

No obstante, el “pronunciado dinamismo del PIB que se proyecta para el segundo semestre” de 2021 daría lugar a un potente efecto arrastre en 2022, de modo que el producto de la economía presentaría un avance también elevado el próximo año (del 5,3%), antes de moderarse en 2023 (1,7%).

Estas previsiones no incluyen el paquete de ayudas directas aprobado recientemente por el Gobierno para pymes y autónomos. Así lo ha reconocido Arce, que ha hecho una valoración positiva” de estas compensaciones que “serán útiles para aliviar los problemas de solvencia” aunque “ahora hay que llevarlas a la práctica”. Tampoco contemplan el estímulo fiscal de EEUU, factor que también puede suponer un empujón extra para el crecimiento.

Recuperación del PIB pre-pandemia

Dado la actual situación de incertidumbre, el Banco de España considera varios escenarios. Junto al central, existe uno más suave y otro más severo, con tasas medias de crecimiento para este año del 7,5% y el 3,2%, respectivamente. Suponen recortes también significativos respecto al 8,6% y el 4,2% contemplados en diciembre.

Estos escenarios difieren en los supuestos relativos a la evolución de la pandemia y al grado de avance en el proceso de inmunización de la población, así como, también, en los efectos a medio plazo de la pandemia sobre el tejido productivo y sobre el comportamiento de los agentes. Bajo el escenario suave se proyecta una resolución más rápida de la crisis sanitaria y unas menores secuelas de la crisis que en el central, mientras que lo contrario sucede bajo el escenario severo.

La recuperación de los niveles de PIB pre-pandemia tendría lugar en 2023 en el escenario central y se adelantaría algo más de un año en el escenario suave, mientras que, en el severo, el nivel del PIB se mantendría todavía, al final del horizonte de proyección, algo por debajo del observado antes de la crisis sanitaria.

Evolución del empleo

El Banco de España destaca además que la menor actividad se ha dejado notar también en un descenso de las horas trabajadas, en un contexto en el que la agudización de la pandemia ha llevado a nuevos incrementos de las cifras de asalariados en ERTE y de autónomos en cese de actividad. A partir del segundo trimestre, las horas trabajadas retomarían una senda ascendente, en línea con la recuperación económica.

Como reflejo de la evolución del empleo, la tasa de paro empezaría a descender, en el escenario central, a lo largo de 2021, aunque se mantendría por encima de los niveles pre-pandemia hasta mediados de 2023. Así, la tasa de paro se situaría en el 17,0% en 2021, y bajaría al 15,1% y al 14,1% en 2022 y 2023.

Inflación y finanzas públicas

Por otro lado, Arce cree que el repunte reciente del IPC tiene en gran medida una “naturaleza transitoria”, con una bajada a partir de la segunda mitad del año. Así, en términos de las tasas medias anuales, se espera que el IPC crezca un 1,4% en 2021, y un 0,8% y un 1,2%, respectivamente, en cada uno de los dos años posteriores, por lo que, al final del horizonte de proyección, la tasa se mantendría alejada del valor de referencia para la estabilidad de precios del 2%.

En el ámbito de las finanzas públicas, se espera que el saldo de las Administraciones Públicas mejore “apreciablemente” a lo largo del horizonte de proyección, como consecuencia tanto de la naturaleza temporal de las medidas discrecionales adoptadas para afrontar la pandemia como de la mejora cíclica. No obstante, al final del horizonte de proyección, el déficit público permanecería todavía en cotas muy elevadas, del 4,4% del PIB, en el escenario central, y la deuda pública se situaría en niveles similares a los de 2020.

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