El BCE intenta alejar los temores sobre el euro digital: ni tipos negativos ni adiós al efectivo

BCE

Sede del Banco Central Europeo (BCE)

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El Banco Central Europeo (BCE) sale al paso de los recelos que ha causado su proyecto de euro digital. La institución niega que vaya a causar daños a la banca, que sea un primer paso para la desaparición del efectivo o que pueda servir para imponer tipos negativos a la ciudadanía.

Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, y Ulrich Bindseil, director general de Infraestructura de Mercado y Pagos del BCE, reconocen que el proyecto del euro digital “genera interrogantes”. Así lo apuntan en una tribuna en el Frankfurter Allgemeine Zeitung en la que aseguran que “nos tomamos muy en serio las preocupaciones de la gente y, por lo tanto, estamos comprometidos a aclarar cualquier malentendido”.

En primer lugar, “la supresión del efectivo no está sobre la mesa”. “Los billetes son de curso legal en virtud del Derecho primario europeo. Y el BCE y la Comisión Europea se han comprometido a apoyar el uso continuo de efectivo en el punto de venta”.

Por tanto, tampoco hay “nada de cierto en la afirmación de que el BCE tiene previsto imponer tipos de interés significativamente más negativos a través de un euro digital”. “Mientras haya efectivo, la gente puede seguir manteniéndolo a una tasa de interés igual a cero”, señalan Panetta y Bindseil. El objetivo del euro digital sería “ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de utilizar el dinero del banco central como una forma conveniente de pagar digitalmente”. “No se trata de política monetaria”.

Los miembros del BCE también intentan tranquilizar a los bancos, que temen ser los grandes perjudicados si se produce una fuga de depósitos. Para los responsables del banco central esta preocupación es “infundada”. “Creemos en los sólidos méritos de la asignación de crédito a través de canales privados: bancos y mercados de capitales. Por tanto, no tenemos ninguna intención de rediseñar el sistema financiero europeo. Los depósitos de los clientes y el papel de los bancos como prestamistas van de la mano, y un euro digital no desafiaría esto”.

Amenaza de las grandes tecnológicas

Por el contrario, el BCE considera que el euro digital supone una oportunidad para “evitar una situación en la que los pagos europeos estén dominados por proveedores no europeos, incluidos gigantes tecnológicos extranjeros que puedan ofrecer monedas artificiales en el futuro”. “Esto no solo podría amenazar la estabilidad del sistema financiero, sino que tanto los individuos como los comerciantes serían vulnerables a un pequeño número de proveedores dominantes con un fuerte poder de mercado”, avisan los responsables de la política monetaria.

Panetta y Bindseil defienden por tanto que “prepararse para un euro digital también protege la autonomía de Europa”. “A diferencia de las empresas privadas o las empresas tecnológicas ávidas de datos, los bancos centrales no buscan maximizar las ganancias. No tenemos ningún interés en los datos personales o el dominio del mercado”.

“El objetivo de un euro digital sería proporcionar a los europeos un medio de pago alternativo, moderno y seguro, respaldado por el compromiso de un banco central independiente para garantizar su estabilidad”, defienden los responsables del BCE. “El euro digital, si se introdujera, respetaría la privacidad y estaría disponible de forma gratuita”.