El BCE dice adiós a las compras de emergencia con los intereses de la deuda en máximos de cuatro años

Christine Lagarde, presidenta del BCE

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante su anterior etapa en el FMI. Autor: FMI

El Banco Central Europeo (BCE) abandona definitivamente esta semana las compras de bonos de la pandemia en un escenario muy diferente al que se había planteado cuando realizó el anuncio. La inflación no ha parado de batir récords en los últimos meses y la invasión rusa de Ucrania solo acelerará esta tendencia, lo que ha disparado los intereses de la deuda muy por encima de lo que la institución habría anticipado hace solo tres meses.

Mañana 31 de marzo llega a su fin el programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP por sus siglas en inglés). Puesto en marcha en marzo de 2020, fue una medida clave de la respuesta del BCE al Covid-19, con el objetivo de que los costes de financiación de los gobiernos pudiesen estar controlados en un momento en que las administraciones públicas se veían obligadas a asumir grandes desembolsos para paliar la situación económica derivada de la pandemia.

En diciembre del año pasado, la reactivación económica y la amenaza de la inflación llevaron al BCE a poner sobre la mesa el final del PEPP en marzo, si bien hasta junio se reforzará el programa de compra de activos (APP) hasta un gasto mensual de 40.000 millones de euros antes de volver a su ritmo actual.

En el momento del anuncio, el bono español de referencia a diez años ofrecía una rentabilidad del 0,37%, mientras que su homólogo germano se encontraba bien instalado en el terreno negativo, en el -35%. Apenas tres meses y medio después, las rentabilidades de los bonos se han disparado en respuesta a un entorno macroeconómico en el que la inflación se ha descontrolado al tiempo que el crecimiento económico se ha ralentizado.

La invasión rusa de Ucrania está detrás de este cambio. Si el BCE consideraba hasta ahora que la inflación sería transitoria, el mercado espera ahora que en marzo se haya pulverizado el anterior récord de febrero (5,9%), por lo que es difícil que el equipo de Christine Lagarde no actúe antes de que acabe el año subiendo tipos.

De hecho, los mercados monetarios descuentan ya hasta cuatro subidas de tipos de aquí a un año: los inversores ven al BCE subiendo los tipos en 25 puntos básicos cada vez, hasta cerrar el primer trimestre de 2023 en el 0,5% en el tipo de depósito, frente al -0,5% actual. La última vez que se subieron los tipos tan rápidamente fue hace 15 años, antes del inicio de la crisis financiera mundial.

La respuesta del mercado de bonos

Y esta expectativa de subidas de tipos de interés y retiradas de las compras de bonos se ha dejado notar con fuerza en los mercados de renta fija, con una brusca caída de los bonos y una consecuente subidas de las rentabilidades (que se mueven de manera inversa al precio).

El bono español de referencia a diez años superó ayer por primera vez desde 2018 el umbral del 1,50%, una rentabilidad que se compara con el 0,37% mencionado con anterioridad o el 0,56% del cierre de 2021.

Movimientos similares en los bonos de los principales países de la eurozona. Si se analizan los bonos a diez años, Italia ofrece la rentabilidad más elevada: un 2,1%, frente al 1,18% del cierre del año pasado. Mientras, el rendimiento del bono francés ha pasado en estos tres meses del 0,19% al 1,05%. El bund alemán, por su parte, ha abandonado el territorio negativo en el que estuvo instalado durante años, pasando del -0,18% del cierre del año pasado al 0,6% actual.