La obra social de las cajas, pendiente del patrocinio privado

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

El modelo de cajas de ahorros puesto sobre la mesa hace ahora tres años se ha visto sobrepasado por los acontecimientos. Entidades como Novacaixagalicia, CatalunyaCaixa, Caja Madrid, Bancaja o la CAM se verán obligadas a convertirse en fundaciones después de haber visto reducida a cero su participación en los bancos filiales tras la intervención del Estado. Pero ahora se enfrentan a un nuevo problema: ¿de dónde sacarán los fondos para sobrevivir y seguir sufragando la obra social? Una de las opciones que barajan es la búsqueda de patrocinadores privados.

Los posibles ‘mecenas’ para financiar los proyectos sociales que aun mantienen estas instituciones podrían encontrarse entre las empresas más potentes del país, sobre todo aquellas que quieran consolidar su implantación en determinadas regiones. Ese carácter autonómico de la mayor parte de la obra social impulsada por las cajas puede aportar una poderosa plataforma de responsabilidad social corporativa, según algunos observadores.

Sobre todo en estos tiempos de crisis, en los que la desaparición de las cajas como suministradores de servicios sociales empieza a notarse en muchas autonomías, en paralelo con el recrudecimiento de los recortes que exige el Gobierno central.

Esta solución podría verse apoyada también, en el campo de las actividades culturales, por la Ley de Mecenazgo que prepara el ministro del ramo, José Ignacio Wert y que también proporcionará algunos incentivos para que el dinero privado apoye las actividades de las nuevas fundaciones de las cajas.

Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta estrategia. Fuentes sindicales han declarado a EL BOLETIN que la obra social de las antiguas cajas debería estar sufragada por los bancos que han surgido de ellas. De otra forma se penaliza, una vez más, al ciudadano por la mala gestión de los antiguos responsables de las cajas cuya conexiones políticas no deben olvidarse.

De hecho, si las cajas han dejado de serlo y se han convertido en otra clase de institución es por la nueva Ley que contempla cuando las antiguas cajas dejen de controlar al menos el 25% del capital de los bancos que se han creado alrededor de su negocio financiero tienen que convertirse obligatoriamente en fundaciones.

TE PODRÍA INTERESAR

DEJA UNA RESPUESTA