¿Sería realmente una buena idea que despegase el helicóptero del dinero?

Sede del BCE
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Michael Heise, economista jefe de Allianz, alerta de que “no hay ningún escenario realista en el que una política de este tipo no iría mal”. La atonía de la economía a pesar de la batería de medidas puestas en marcha por bancos centrales como el BCE o el Banco de Japón ha alimentado durante los últimos meses las esperanzas en un plan que hace sólo unos años habría sido impensable: que las instituciones monetarias opten por repartir el dinero a los hogares en vez de a los bancos, lo que se conoce como el ‘dinero de helicóptero’.
 
La idea de ‘dinero de helicóptero’ (‘helicopter money’ en inglés) la planteó en 1969 el nobel Milton Friedman y tiene su principio básico en que el banco central fabrica nuevo dinero y lo reparte directamente a la gente para que lo gaste en lo que quiera. Hasta ahora ha sido sólo un planteamiento teórico que nunca se ha puesto en marcha, pero todos los rumores se dispararon en el primer tercio del año cuando el presidente del BCE, Mario Draghi, reflexionaba que se trataba de “un concepto muy interesante que se está debatiendo actualmente con los economistas académicos y en diversos entornos”.
 
Aunque el propio Draghi aplacó estos rumores poco después, el ‘run-run’ del mercado no se ha detenido del todo. Sin embargo, frente a las voces del mercado que presionan para que la medida acabe siendo una realidad, no faltan otras que advierten de que “si algo suena demasiado bien para ser cierto, es porque lo es”. Así lo señala Michael Heise, economista jefe de Allianz en un artículo publicado en Project Syndicate en el que recuerda que el propio Friedman advertía de que “en economía, no hay cosas como un almuerzo gratis”.
 
“Existen grandes desventajas en el dinero de helicóptero”, advierte Heise. La más importante de ellas, que “al permitir la monetización de cantidades ilimitadas de deuda pública, la política socavaría la credibilidad de los objetivos de las autoridades para lograr la estabilidad de precios y un sistema financiero estable”. “Esto no es un riesgo, sino una certeza”, considera el economista, como ya se habría demostrado históricamente durante épocas de guerra.
 
“La verdad es que el banco central tendría problemas para defender su independencia una vez que ha violado el tabú de la financiación monetaria de la deuda pública”, teme el economista jefe de Allianz, que considera que incluso en el caso de que lo lograse, tendría dificultades para contener la inflación cerca del 2%. “El problema, que Friedman identificó en 1969, es que mientras que el dinero de helicóptero genera una mayor demanda en una economía, no crea más oferta. Por ello el suministro continuo de dinero en helicóptero después de que una economía haya vuelto a su capacidad normal -el punto en el que la oferta y demanda están en equilibrio- hará que la inflación despegue”.
 
“Todas las formas de estímulo monetario -desde la flexibilización cuantitativa a las tasas de interés negativas- conllevan riesgos. Pero el dinero de helicóptero es particularmente peligroso; de hecho, no hay ningún escenario realista en el que una política de este tipo no iría mal”, alerta Heise.
 
“Es hora de reconocer, de una vez por todas, que los gobiernos, no los bancos centrales, son los responsables de la generación de empleo y crecimiento a largo plazo”, sentencia.