Ana Botín alerta de los riesgos de un exceso de regulación bancaria sobre la recuperación económica

Ana Patricia Botín, presidenta de Banco Santander
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La presidenta de Banco Santander advierte de que “los bancos deben poder hacer su trabajo de forma prudente pero también efectiva”. La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, ha aprovechado su participación en la VII Conferencia Internacional de Banca organizada por Banco Santander en la ciudad financiera de Boadilla para alertar de los riesgos que un exceso de regulación puede tener sobre la labor de la banca de contribuir a la recuperación económica.

“Cumplimos y cumpliremos todos los requerimientos regulatorios, con el objetivo de desarrollar excelentes relaciones con los reguladores y compartir nuestras mejores prácticas”, ha señalado Ana Botín, “pero aspiramos a ir un paso más allá”. En ese sentido, se ha preguntado si la nueva regulación permite a los bancos cumplir su función”, que no es otra que “ayudar a la gente y a las empresas a progresar”, o si permite que “los bancos quiebren sin coste para el contribuyente”.

Para la presidenta del Santander, “necesitamos encontrar el equilibrio adecuado entre objetivos que compiten entre sí: reforzar el capital y la liquidez; reducir la complejidad; facilitar la resolución de entidades; y mejorar el gobierno corporativo, todo ello permitiendo que los bancos contribuyan al crecimiento”.

En ese sentido, Ana Botín cree que las reformas estructurales como la “separación o prohibición de líneas de negocio”, “pueden ser necesarias para reducir la complejidad de determinadas instituciones, pero podrían reducir el acceso a los servicios bancarios y aumentar el precio de determinados productos a clientes minoristas y pymes”.

También se ha referido a la nueva ratio de apalancamiento, que “si bien es necesaria para evitar el exceso de apalancamiento para el sistema financiero en su conjunto, podría llegar a ser una restricción demasiado estricta para algunas entidades y una amenaza para el principio fundamental de ‘a más riesgo, más capital’”. Además, ha añadido, “la complejidad de algunas de las propuestas de ratio de apalancamiento es tal que dificulta a los bancos la planificación de futuros requerimientos de capital”.

Por último, la presidenta del gigante bancario español considera que “tiene sentido establecer un requerimiento sobre la capacidad de absorción de pérdidas que asegure que el coste de una crisis bancaria lo paguen los acreedores y no el contribuyente”. No obstante, “no debería conducir a cambios en las estructuras de financiación de los bancos que favorezcan la toma de deuda frente a la toma de depósitos, y no debiera penalizar a los modelos de banca basados en filiales frente a los modelos de sucursales”.

“Estos asuntos son muy relevantes”, ha concluido, ya que “si estamos aquí para contribuir al progreso de las personas y de las empresas, los bancos deben poder hacer su trabajo de forma prudente pero también efectiva”.