Ecologistas denuncia que Vandellós II ha funcionado al menos dos semanas de “forma peligrosa”

Ecologistas en Acción

Ecologistas en Acción afirma que la central nuclear de Vandellós II (Tarragona) debería haber parado un mínimo de dos semanas antes de la fecha en la que lo hizo, el pasado 2 de marzo, por una fuga del circuito primario que afecta a la barrera de presión y denuncia que durante este tiempo ha estado funcionado de “forma peligrosa” .

La organización ecologista asegura que el agua contaminada se ha detectado en un sumidero y que “la fuga procede de la barrera de presión de este circuito. En ese caso, y según las especificaciones técnicas de funcionamiento (ETFs), “la central debería haberse detenido en cuanto se detectó la fuga, puesto que el límite para esta fuga es cero. Sin embargo, la central siguió operando a pesar de haberse detectado la fuga hace al menos dos semanas”.

Informa Ecologistas que la integridad de la barrera de presión del circuito primario “es clave porque una fuga pude dar lugar a que el escape aumente de tamaño y se produzca el accidente conocido como una LOCA (Loss of Cooling Access), es decir, pérdida del refrigerante en el núcleo que puede culminar en un grave accidente”. Y aclara que “dada la peligrosidad que entrañan estas fugas, las especificaciones técnicas de operación dictan que la central debe detenerse en cuanto se detecte la más mínima fuga”. “Sin embargo Vandellós ha continuado funcionando hasta el 2 de marzo de 2018, a pesar de las advertencias de los inspectores”, asegura el portavoz de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón

Ecologistas en acción también critica la forma de actuar del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que “aceptó la explicación de la empresa según la cual la fuga no procede necesariamente de la barrera de presión, a pesar de las afirmaciones de los inspectores de este organismo”. Y también por clasificar “el incidente en el nivel 0, a pesar de que, según los ecologistas, cualquier fuga de la barrera de presión, por pequeña que sea, es inaceptable y debería ser nivel 1 (anomalía)”.

Ecologistas recriminan al CSN su “exceso de permisividad” con los titulares de las centrales, cuando su labor es mostrar rigor y seguir las sugerencias de sus técnicos e inspectores, lo que facilita que “aumente la inseguridad, especialmente en estos momentos en que las centrales españolas están cada vez más envejecidas y se está discutiendo la continuidad del parque nuclear español”.