Dos años sin urgencias en la Atención Primaria de Madrid y sin visos de reabrir

Imagen de unas urgencias de un centro de salud de Madrid.

El 22 de marzo de 2020 la Comunidad de Madrid echaba el cierre a los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) por la crisis del Covid. Dos años después nada ha cambiado. Las urgencias de los centros de salud durante la noche, fines de semana y festivos continúan con la persiana bajada. Y todo apunta que seguirán así.

El Gobierno madrileño, en plena explosión del Covid-19, decretaba el cierre de los SUAP en el marco de las medidas adoptadas para la prevención de la transmisión del coronavirus. La Comunidad alegó, detallan varios profesionales sanitarios a EL BOLETIN, la imposibilidad de establecer un doble circuito para evitar contagios. Más de 750.000 personas se quedaron así sin un servicio de urgencias de proximidad. ¿Su alternativa? Acudir al hospital o esperar a que abra el centro de salud.

La reapertura de los SUAP no parece estar cerca. “Tiene mala pinta”, admite Manuel López, médico y delegado del SUMMA 112 de CCOO, que apunta que “la realidad es que hay un problema de médicos”. Un tema que se remonta incluso a antes de la pandemia. Entonces, “había muchos problemas para cubrir los SUAP con suficientes médicos”, explica en declaraciones a este diario.

López se muestra “muy pesimista” sobre la posibilidad de que las urgencias de los centros de salud vuelvan a ponerse en marcha. “Si hay 37 SUAP”, señala, “no sé si se van a cerrar definitivamente todos o tienen la intención (la Comunidad) de abrir unos cuantos”. “Siendo muy optimistas no habría médicos para abrir más de 8 o 9 y eso retrayéndolos de otros recursos”, asegura.

Tal y como destaca este médico, “un SUAP es un sitio donde se trabaja de noche y los fines de semana”, lo que unido a la “carencia crónica” de facultativos que existe, hace que “nadie quiera los SUAP”. Esto provoca, apunta Manuel López, que las plazas no se cubran. Además, hay muchas jubilaciones. El perfil del médico de los SUAP suele ser de edad avanzada, rondando el momento de concluir su etapa laboral. ¿El resultado? No hay reemplazo. De ahí que el delegado de CCOO vea “utópico” abrirlos en estas condiciones.

“Si se abren será en detrimento de otros dispositivos”, incide López, que remarca que “no hay de dónde sacar médicos”. “Un SUAP sin médico no tiene sentido”, continúa, ya que “el 80% de las personas que van es para que le vea un médico”. También avisa de las consecuencias de que estén cerrados de cara a la vuelta a la normalidad ante la disminución de casos de Covid. La gente, al no poder acudir a las urgencias de los centros de salud, irán a los hospitales, con el consiguiente aumento de la presión asistencial.

“No había gente suficiente ya antes de la pandemia”

Asimismo, Óscar Rodríguez, médico de Urgencias y Emergencias del SUMMA 112 y delegado sindical de AMYTS, coincide en que la situación de los SUAP ya era mala antes del Covid. “No había gente suficiente ya antes de la pandemia” para este servicio, destaca y no cree que los responsables sanitarios del Ejecutivo madrileño tengan intención de reabrirlos.

Según explica a este diario, “no puedes abrir SUAP sin médico” y deja claro que tanto las organizaciones sindicales como los colectivos sanitarios quieren que vuelvan a estar en funcionamiento. Eso sí, “con el personal suficiente”. Por ello, vaticina que la situación seguirá como hasta ahora.

Los sanitarios “se van de Madrid”

Tanto López como Rodríguez ponen el acento en la ‘fuga’ de profesionales de la Sanidad de Madrid a otras comunidades o a otros países. Una marcha que se debe, afirman, a las malas condiciones laborales que hay en la región. “Se van ante los contratos precarios y sueldos insuficientes” que hay, lamenta el médico y delegado de CCOO, para quien esta situación supone “un fracaso de las administraciones”.

El representante de AMYTS, por su parte, critica que Madrid se haya convertido en la “cantera de médicos de otros países o provincias”. “El problema en Madrid es que se trabaja mucho, hay mucha demanda asistencial por la población, y se paga peor que en otros sitios”, sostiene Óscar Rodríguez.

Concentración frente a la Consejería de Sanidad

El próximo 22 de marzo a las 18,30 horas, IU Madrid ha convocado una concentración frente a la Consejería de Sanidad con motivo del segundo aniversario del cierre de las Urgencias de Atención Primaria. Con esta protesta, quiere reclamar su reapertura inmediata, “recuperando su ya de por sí precaria plantilla”, con el consiguiente aumento “donde sea necesario”.

Primeros despidos en AP de los contratos Covid vía mail

Además de cumplirse dos años del cierre de los SUAP estos días la Sanidad madrileña dirá adiós a aquellos profesionales contratados de refuerzo frente al Covid. El Gobierno de Ayuso no renovará a miles y miles de trabajadores y trabajadoras que han estado al pie del cañón desde que se desató la pandemia. Y se lo está comunicando vía mail.

“Desde la Gerencia Asistencial de Atención Primaria queremos agradecerle su compromiso con la organización a lo largo de estos meses, así como los servicios que ha prestado en los difíciles momentos vividos y su total dedicación en el desempeño de los mismos”. La Dirección Técnica de Recursos Humanos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid inicia de esta manera su email con el que anuncia los despidos de estos sanitarios.

“Lamentamos comunicarte que, ante la remisión de las circunstancias que motivaron el contrato que tiene suscrito con esta Gerencia de Atención Primaria como personal eventual y que finaliza el próximo 31 de marzo, no va a ser posible su renovación”. Según el correo desvelado por la Plataforma de Centros de Salud, este organismo traslada a los despedidos que espera “poder contar con usted en futuras contrataciones que puedan producirse”.

El 31 de marzo vencen 1.298 contratos de personal de centros de salud, informa CCOO, y solo se ofertarán 299 nuevos. El Ejecutivo regional retira así a 1.000 trabajadores y trabajadoras de la Primaria, que representan un 77% del total. Y lo hace, censura el sindicato, “en un momento en el que un/a paciente tiene que esperar entre 10 y 15 días para una cita presencial en su centro de salud”.