«Cuando los estados se coordinan para defender el derecho a la vida, las vidas no se pierden y se salvan»

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Caminando Fronteras es un colectivo de defensa de los derechos humanos de las personas migrantes. Desde 2002 se encuentran enmarcados en esta lucha que hacen según ellos mismos explican, “en el propio terreno”. Además de ello presentan anualmente datos sobre las procesos migratorios y dan apoyo a personas familiares de desaparecidos en el mar.

Ernesto Maleno es responsable de Comunicación de Caminando Fronteras y es el encargado de responder a esta entrevista para Elboletin.com

¿Cómo nació Caminando Fronteras en 2002?

En esos años, principios del siglo XXI, hay muchos procesos dinámicos en la sociedad civil de los dos lados de las orillas, que ven una preocupación de lo que está pasando en aguas del Estrecho y en otras rutas. Fue todo un proceso social muy importante y digamos que en esos años, diferentes defensores de derechos humanos de ambos lados de la frontera, se lanzan a profundizar en el análisis de lo que está ocurriendo y trabajar desde el terreno. No a hablar de los procesos migratorios desde fuera, sino desde el propio terreno.

Pasando eso por el reconocimiento de que las propias personas migrantes también eran defensoras de derechos humanos. Entonces se genera ahí una alianza muy importante de gente diversa que ve que las fronteras son un espacio excepcional para los derechos humanos y el estado social democrático. Por tanto, la presencia de estas personas organizadas es fundamental para ir, poco a poco, documentando lo que ocurre, y sobretodo, ir paliando los efectos de las necropolíticas.

¿Cómo valoráis estos años de trabajo? ¿Y cuáles han sido los más complicados?

Al fin al cabo, esto impregna la vida entera y así se ha visto. Es un compromiso que se lleva hasta las últimas consecuencias. Estamos orgullosas de haber podido generar herramientas útiles para defender derechos como el de la vida. Siempre hay bastante pesimismo en las personas que nos dedicamos a la defensa de los derechos humanos en las fronteras sobre cómo está la situación. Porque los pactos migratorios, los movimientos estatales, las industrias criminales, digamos, que no dejan de ser actores mucho más poderosos que nosotras.

Por tanto, siempre hay bastante pesimismo ante el avance del negocio y de las políticas represivas, pero de alguna manera, yo no comparto tanto ese pesimismo y me pongo en una posición del aquí y el ahora. De que la defensa de derechos, ya no solamente en la frontera, sino en cualquier parte del mundo es una cuestión que nos corresponde como sociedad, por eso el compromiso es constante.

Sí que es verdad que la cosa se recrudece, estamos viendo el avance de la ruta canaria, precisamente por políticas de control migratorio que se han implantado en las zonas del norte y que han desplazado hacia una ruta mucho más mortífera. Los datos que vamos a sacar próximamente son realmente tremendos y superan con cifras demoledoras a las muertes que hemos podido registrar otros años.

¿Consideráis que el covid-19 ha podido afectar a esta situación?

Cuando eres una persona en situación irregular, que se mueve de manera libre por el mundo, desafiando a las políticas migratorias, pues evidentemente te afecta. Es un colectivo en situación de vulnerabilidad. Aquí, en España lo hemos visto, como las personas migrantes se han organizado en un movimiento estatal llamado ‘Regularización Ya’, para exigir que si se el virus lo parábamos unidas, sin dejar a nadie atrás, todas esas miles de personas desamparadas debían acceder a una ciudadanía plena, a una regulación plena y sin condiciones de su situación administrativa. Pero aun con un gobierno progresista, esta cuestión ha sido obviada. Son el eslabón de la cadena sacrificable.

Recientemente habéis creado vuestra página web, ¿en qué creéis que esto está ayudando a vuestra labor?

Nuestro Facebook hemos visto como se ha convertido en un centro autónomo, en el que las familias, las comunidades migrantes, las amigas de víctimas, denuncian desapariciones, denuncian muertes, siguen los rescates, las tragedias, que vamos documentando.

Era un elemento positivo, la tecnología ayuda, pero no dejas de depender de plataformas que al fin y al cabo juegan con otras lógicas que no tienen que ver con nuestra lucha política. Entonces la necesidad de tener un espacio autónomo y soberano en lo tecnológico, en el que podamos seguir haciendo nuestra labor.

Además, habéis añadido un número de whatsapp para que las familias y amigos de personas desaparecidas se pongan en contacto con vosotras, ¿está siendo útil? ¿Qué otras vías tienen para ello?

Nosotras ahora estamos planteando la herramienta, pero no lo hemos estado buscando, cuando a nosotras nos llaman personas desesperadas en el mar, ahogándose y coordinamos el rescate de Marruecos y España, cuando a nosotros nos llegan durante todos estos años, nos llegan denuncias de desapariciones. De alguna manera son familias desesperadas que buscan todos los medios posibles, porque se va corriendo la voz sobre colectivos que están solventando las cosas que los estados han dejado completamente abandonadas.

Esta es una labor, que ojala no tuviéramos que hacer nosotras, pero la hacemos porque no hay medidas estatales ni herramientas institucionales. Además, a estas personas se les niega ser llamadas víctimas de las fronteras. Las muertes se niegan y esconden.

¿Qué solicitáis al gobierno en materia de política migratoria?

Serían muchas cosas, y todo no responde al nivel español, está toda la cuestión del nuevo pacto migratorio europeo. Nuestro compromiso a un nivel de máxima urgencia y desde la frontera, que es desde donde estamos nosotras, es el compromiso directo con el derecho a la vida, que es el derecho máximo, que debería guiar nuestras acciones de gobierno. En ese sentido hay que reforzar a los cuerpos civiles que se encargan de los rescates como Salvamento Marítimo. Dejar de criminalizar a aquellas personas, que durante años, en el cuerpo de Salvamento Marítimo se han comprometido con el derecho a la vida y que han sido desplazados de sus puestos. Para de criminalizar también, a las asociaciones de defensa de derechos humanos como nosotras, que no con este gobierno, pero sin con el del Partido Popular se hicieron unos dossieres policiales, acusándonos de unas cosas que luego se demostraron que no eran verdad.

Y una mayor coordinación con otros estados, como Marruecos, porque hemos comprobado que cuando los estados se coordinan para defender el derecho a la vida, las vidas no se pierden y se salvan.

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