Crisis de la energía: ni el gas ruso ni un clima suave evitarán precios altos todo el invierno

Termómetro

Temperatura bajo cero

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Unas temperaturas  más templadas de lo habitual y un aumento del flujo del gas ruso no serán suficientes para evitar unos precios elevados de la energía durante este invierno. Y en el caso de que las condiciones sean más desfavorables podrían darse incluso nuevas subidas. Así lo advierte Manuel Maleki, economista de Edmond de Rothschild AM, que pone en duda que Rusia pueda reponer el suministro del gas en invierno.

Rusia “suministra un tercio del gas que se consume en Europa”, recuerda este experto. La mayor parte se transporta por gasoducto (alrededor del 80% de las exportaciones en 2020) y, de forma más marginal, por cisterna de GNL (alrededor del 20% en 2020). En 2020, la empresa rusa Gazprom, que gestiona las exportaciones a Europa, calcula que habrá exportado 159 millones de metros cúbicos de gas, es decir, 1695,2 TWh.

Sin embargo, “en septiembre las exportaciones de gas ruso a Europa fueron mucho más bajas que en años anteriores, pasando de una media de cinco años de algo más de 5 Tera Vatios hora (TWh), o 5.000 Mega Vatios hora al día, a unos 4,2 TWh al día”, explica Maleki.

La razón de este descenso “no está clara”: mientras que Rusia lo explica por problemas técnicos y una mayor demanda interna, algunas voces apuntan a una voluntad política de Moscú de utilizar la energía como palanca diplomática y así presionar a los europeos. “Esto se debe a las numerosas dificultades que ha encontrado el proyecto de gasoducto Nord Stream II”, recuerda el experto de Rothschild, en referencia al gasoducto submarino destinado a suministrar gas natural a Alemania y a Europa, evitando así a Ucrania, con la que Rusia sufre tensiones.

Las amenazas de sanciones de EEUU frenaron este proyecto, que pudo completarse finalmente a principios de septiembre de 2021. Sin embargo, “hay problemas con la certificación del regulador energético alemán, en conjunto con las autoridades europeas, lo que está impidiendo la puesta en servicio del gasoducto”. “El tiempo necesario para obtener esta certificación podría ser de cuatro meses. Por tanto, las exportaciones podrían comenzar después del invierno, tras el pico de consumo. En consecuencia, si no se acelera el procedimiento, Nord Stream II no podrá suministrar más gas a Europa y bajar el precio del gas”, avisa Maleki.

En manos del clima

El otro factor a tener en cuenta es el clima. “Existe una relación entre la temperatura y el consumo de gas”, avisa el experto, aunque la “relación no es lineal”. Algunos estudios apuntan a que en Reino Unido por cada grado por debajo de los 14 grados, el consumo de gas aumenta aproximadamente un 3%. Estudios similares realizados en otros países europeos demuestran que esta temperatura central es de 15 grados en Francia y de 16 en Italia.

Pero, ¿cómo es posible caracterizar un invierno ‘suave’ o ‘duro’? El experto utiliza las temperaturas medias mensuales de los últimos treinta años, desde 1990, y considera una variabilidad de dos desviaciones estándar, que representa estadísticamente el 95% de los casos. Por ejemplo, la temperatura media de enero desde 1990 es de 0,1 grados con una desviación estándar de 1,3 grados, lo que significa que hay una probabilidad del 95% de que la temperatura esté entre -1,2 y 1,4 grados.

En base a estas variables, Rotschild contempla tres escenarios: un escenario central basado en datos históricos (la media de los últimos cinco años); un escenario optimista en el que Rusia repone el suministro de Europa a su nivel histórico y un invierno suave; y un escenario pesimista en el que Rusia sigue suministrando un 15% menos de lo habitual y el invierno es severo.

En el primer escenario, el central, las existencias se situarían en un mínimo histórico del 20% en marzo. En el escenario optimista, las existencias alcanzarían el 25% en marzo. Por último, en el escenario pesimista, los stocks podrían desplomarse hasta el 6% en marzo

“El análisis de estos escenarios y las hipótesis realizadas nos llevan a concluir que el precio del gas en Europa debería seguir siendo elevado en todos los escenarios”. “En un escenario pesimista de un invierno frío y escaso suministro de Rusia, los precios podrían aumentar aún más”, avisa Maleki.