Laura Furci y su ‘música viajera’ llenan de magia el Bogui Jazz

Laura Furci, pianista y compositora italiana

La pianista italiana actúa en el club madrileño con dos acompañantes de excepción, el bajista Javier Colina y el batería Guillermo McGuill. «Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete. Así dieciséis compases y luego cae en el uno», indica Laura Furci, la pianista y compositora italiana, a sus dos acompañantes, el bajista Javier Colina y el batería Guillermo McGill -quizá la sección rítmica de jazz más potente de España-, para marcar el tiempo de uno de sus temas. Estamos en uno de los ensayos previos a sus conciertos madrileños del Bogui Jazz. Dos fechas excepcionales, el sábado 18 y el domingo 19 de enero, en las que Furci presentará a sus fans madrileños, las canciones de su tercer álbum ‘Think con la Tua Cabeza’. Y es el momento de ajustarlo todo al milímetro.

Antes, hoy mismo, el viernes 17, Laura también se presentará en la misma sala. Aunque en solitario. Voz y piano, su forma más habitual de tocar en directo. En casi cualquier parte del mundo. Con la excepción de Nueva York, Berlín y Madrid, donde Furci sí tiene cómplices con los que compartir su sonido. Músicos excepcionales como Colina y McGill a quienes admira y con quienes disfruta tocando.

Aunque no más que el escaso público que ha tenido el privilegio de acceder a este ensayo general. Un técnico de sonido, unos pocos periodistas y Dick, el propietario del Bogui, que contempla más que complacido un espectáculo que ha contribuido a hacer posible, mientras explica al agente de prensa de la pianista que esto hay que oírlo con cuidado…»No es el ‘Summertime’…», matiza, en referencia a una conocida canción de George Gerswhin que casi todos los grupos de jazz de la historia han tocado alguna vez.

Y Gershwin es precisamente una de las referencias habituales en las críticas y las crónicas en las que se describe la efervescente música de Laura Furci. Junto a Chopin y Paolo Conte, entre otros grandes pianistas y compositores de distintas épocas y estilo. Y la artista italiana está de acuerdo con esta apreciación. «Es verdad, no lo hago aposta, pero sí. Seguramente, hay algo de ellos en lo que hago», admite.

¿Una mezcla extraña? Quizá no lo sea para alguien que a los quince años ganó un premio nacional de piano clásico y a quien, sin embargo, luego la música llevó por caminos bien distintos, como tocar en una orquesta de baile por toda Andalucía, subirse al escenario con el cantautor gaditano Javier Ruibal, o irse a estudiar a Nueva York para encontrar su verdadero sonido y su auténtica personalidad. Una ciudad que, en su opinión, contribuyó a que pudiera abrir un grifo de creatividad que hasta entonces estaba cerrado.

Nueva York

Aunque antes de tomar esa decisión tuvo en cuenta los consejos del gran saxofonista David Binney, un destacado componente de la comunidad ‘jazzística’ neoyorquina, a quien conoció en Sevilla. «Fui a un concierto de un grupo de amigos míos, que tocaban en un teatro y tenían como invitado especial a David. Así que pude hablar con él y explicarle lo que quería hacer. Y él me dijo que Nueva York era el lugar al que tenía que ir para conseguirlo», rememora.

Dicho y hecho, Laura «vendió su piano de cola y se fue a Nueva York». Una nueva demostración de ese espíritu viajero que posee y que indirectamente debe a sus padres, según afirma. Ellos le habían marcado un camino que dejaba a la música en un claro segundo plano y que la artista siguió durante un tiempo. Hasta que, cuando terminó sus estudios universitarios, eligió hacer las maletas, por primera vez.

De su largo periplo, con estancia de siete años en España incluida, le han quedado algunas peculiaridades como el ‘trilingüismo’ del que hace gala en sus canciones. Aunque hay matices. Para ella, al hablar, resulta completamente natural usar palabras de distintos idiomas. Sin embargo, no es exactamente por eso por lo que a veces sus letras están escritas en inglés, la mayoría, y otras en español o en italiano. Hay también otros motivos que soportan esta decisión.

«Yo suelo componer en inglés. No se bien los motivos, quizá sea porque empecé a hacerlo en Nueva York. Pero sé que en italiano y en español, la voz toma otros colores gracias a las vocales. Le dan más volumen», asegura. Una convicción consolidada, además cuando tomaba clases de canto en la ciudad estadounidense. Allí supo que los cantantes anglosajones dedican mucho tiempo y esfuerzo a conseguir esa sonoridad de las vocales que es completamente natural para los vocalistas italianos y españoles.

Grabación

El proceso de grabación de ‘Think con la Tua Cabeza’ duró tres meses. Un tiempo en el que Laura, según nos explica, aprendió mucha más música que en cualquier otro periodo de su vida. Y lo hizo gracias a los músicos con los que colaboró porque le ayudaron a entender mejor cómo eran en realidad las canciones que había escrito.

No es extraño. De hecho, los componentes de su ‘trío’ neoyorquino, el grupo básico con el que trabajó en este proyecto, son dos de los nuevos músicos de jazz estadounidenses más prometedores del presente de este género que está a punto de cumplir su primer siglo de vida. El bajista, Ugonna Okegwo, acompañante habitual de Tom Harrell, un prestigioso trompetistas y arreglista estadounidense, y el batería Colin Stranahan, a quién Furci describe como «un genio de 26 años».

Y aunque el plan original era hacer el disco completo con esta formación al final se incluyeron arreglos de cuerda y viento, gracias a la participación de otro talento emergente: Michael League, el líder del grupo Snarky Puppy, cuyos miembros también participaron en la grabación.

Mientras habla con los periodistas, Colina y McGill, los dos componentes de su ‘grupo español’ esperan a Laura para reanudar el ensayo. Y es el bajista quien sugiere que interpreten ‘Pinsîr’, su canción favorita del disco. La magia surge de inmediato. Hay algo a la vez salvaje y hermoso en la música que ofrece esta temperamental pianista que está preparada para convertirse en la próxima gran estrella del género. Y todo indica que, muy probablemente, no va a tardar demasiado en conseguirlo.