El Gobierno de François Hollande está estudiando una nueva ley contra la piratería digital. Entre las propuestas del Ejecutivo francés está la de gravar a los grandes fabricantes y vendedores de dispositivos que reproducen textos, vídeos o audios, como ordenadores, tabletas, teléfonos inteligentes o televisiones con conexión a internet.
Con este nuevo canon digital que afectará a compañías de la talla de las estadounidenses Google, Amazon y Apple o la surcoreana Samsung, Hollande pretende reforzar la industria cultural francesa. Es una de las propuestas del ‘Infome Lescure’ (llamado así porque ha sido realizado por el presidente de Canal +, Pierre Lescure) que pretende buscar nuevos modelos adaptados a la realidad actual para financiar los contenidos culturales del país.
El impuesto que deben asumir estas compañías es “extremadamente pequeño’, ha apuntado la ministra francesa de Cultura, Aurelie Filipetti. La recaudación del canon se destinará a apoyar a “las industrias creativas: la música, el cine, la fotografía y el videojuego, que crean empleo en Francia”, ha añadido.
Otra de las medidas que recoge el documento impulsado por Lescure, que ha tardado nueve meses en elaborarse mediante consultas a diversos trabajadores del sector, es la reducción de 36 a 18 meses del tiempo mínimo que debe pasar entre el estreno de una película en cines y su explotación en pago por visión.







