Científicos tiñen de rojo el Congreso para protestar por la “inacción política” ante la crisis climática

Un momento de la acción llevada a cabo por Rebelión Científica | Foto: Servimedia

Un momento de la acción llevada a cabo por Rebelión Científica | Foto: Servimedia

Más de medio centenar de personas de la comunidad científica se manifestaron este miércoles frente al Congreso de los Diputados para pedir “justicia climática” y vertieron pintura roja biodegradable contra la fachada y las escalinatas de la Cámara Baja.

Alrededor de las 10.00 horas y mientras se estaba celebrado la sesión de control al Gobierno en el Pleno del Congreso, activistas de Rebelión Científica, que aseguraron ser doctores, catedráticos, funcionarios, miembros del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y otros organismos públicos, lanzaron botes de plástico usados con pintura roja biodegradable en lo que fue el acto central de una campaña de desobediencia civil no violenta convocada por Rebelión Científica (Scientist Rebellion) que se celebra esta semana en más de 25 países.

Con ello, pretendieron rebelarse “ante la inacción política frente a la crisis climática y ecológica” porque sus “avisos nos han sido escuchados”. “Debemos pasar a la acción”, defendieron.

«PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA»

La acción transcurrió con el Pleno del Congreso en marcha y cerca de la mitad de los miembros del Gobierno dentro del hemiciclo. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, había salido del edificio pocos minutos antes y, tras lo ocurrido, en los pasillos de la Cámara Baja se comentaba un posible fallo de seguridad.

De hecho, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, salió del hemiciclo para ser informado por la comisaria del Congreso de lo ocurrido en las afueras del edificio. Los policías que estaban en la escalinata también resultaron manchados de la pintura y comprobaron que se quitaba fácil sólo con agua, según apuntaron los agentes a Servimedia.

La movilización tenía previsto realizar hoy acciones de “desobediencia civil”, entre ellas, una sentada frente al Congreso. Los manifestantes se sentaron en las escalinatas y vertieron pintura roja biodegradable que, según una de las personas que participó en la protesta, se limpia con “un manguerazo”. Poco después y tras una pequeña resistencia de los activistas, que iniciaron una breve sentada, la policía desalojó e identificó a los manifestantes.

«Pedimos una participación democrática para que la ciudadanía tome las decisiones con respecto a la crisis climática, ya que los políticos no son capaces», apuntó Elena González Egea, astrofísica de Rebelión Científica.

Juantxo López de Uralde, diputado de Unidas Podemos, que se acercó a la protesta y animó a los manifestantes a cumplir con lo que pedía la Policía, indicó que «el cambio climático es gravísimo» y supone «una situación de extrema gravedad». «Hay que actuar», comentó, antes de destacar que la acción llevada a cabo frente al Congreso fue «no violenta». «Yo lo he hecho en muchas ocasiones y me parece que es adecuada», añadió.

“SOLO NOS QUEDA REBELARNOS”

Durante la acción se repartió un manifiesto en el que se podía leer: «Somos personas pertenecientes a la comunidad científica rebelándonos ante la inacción política frente a la crisis climática y ecológica. Nuestros avisos no han sido escuchados, por lo que debemos pasar a la acción. Somos la Rebelión Científica. El último informe del Panel Intergubernamental de Expertas para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU es claro: las consecuencias del cambio climático son irreversibles y nos enfrentamos al mayor reto de la historia de la humanidad».

«La comunidad científica llevamos décadas documentando la crisis climática y la extinción acelerada de la vida en la Tierra. Hemos advertido sobre las olas de calor extremo, los incendios cada vez más frecuentes, las inundaciones y las sequías, y sobre el colapso de los sistemas alimentarios. También sobre el sufrimiento de miles de millones de personas como consecuencia. Pero no ha sido suficiente. Los compromisos de reducción de emisiones del Estado español en su Ley de Cambio Climático son demasiado bajos y llegan tarde. La inacción política es criminal. Ya solo nos queda rebelarnos», apunta el manifiesto.