Choque entre la Fed y el BCE con las rentabilidades de los bonos al alza

Jerome Powell, gobernador de la Reserva Federal

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La abrupta subida en las rentabilidades de los bonos estadounidenses ha sacudido al mercado en el último mes, contagiando a la deuda europea. A la espera de ver cómo evoluciona en las próximas semanas, lo cierto es que ha puesto de relieve los diferentes enfoques de los responsables de política monetaria a ambos lados del Atlántico: mientras la Fed parece más cómo con este escenario y podría estar favoreciéndolo, el Banco Central Europeo (BCE) lo considera una amenaza para la recuperación.

El mercado de deuda ha visto como la rentabilidad del bono de EEUU a diez años subió por encima del 1,6% la semana pasada, extendiendo el salto de casi 70 puntos básicos en lo que va de año. Aunque posteriormente se moderó, todavía se mantiene en el entorno del 1,47% y cada vez más los analistas anticipan un 2% en el horizonte.

La tendencia se ha extendido además  al mercado soberano europeo. En España, la rentabilidad del bono español de deuda a diez años se sitúa en el mercado secundario en el 0,37%. Aunque es una rentabilidad históricamente baja, lo cierto es que a mediados de diciembre llegó a situarse en terreno negativo. Sí sigue bajo cero el bund alemán, si bien su -0,31% está muy por encima del -0,63% de hace apenas dos meses.

“Parece que los tipos de mercado seguirán subiendo”, señalan los analistas de ING en un informe. “Desde el punto de vista de la Fed, esto es tolerable ya que descuenta un éxito para ellos, ya que se considera que están generando con éxito la reflación”. Sin embargo, “la eurozona lo ve con un prisma diferente, casi como una amenaza para la recuperación, quizás con razón, ya que se han quemado muchas veces antes”, apuntan los expertos.

“La Reserva Federal ha conseguido, de forma muy persistente, transformar el riesgo de cola de la deflación en uno de inflación, un riesgo con el que prefieren lidiar. Además, apuntar en esa dirección cumple con otros objetivos importantes, como el crecimiento y el empleo implícito”. Sin embargo, “para los bonos es un juego peligroso, ya que la inflación es el peor enemigo del inversor en bonos”, alerta ING.

Los analistas advierten de los riesgos de este escenario

De hecho, los analistas apuntan a una serie de riesgos. “El primero es la yuxtaposición entre el esfuerzo de EEUU por salir de la amenaza de los tipos negativos y la aparente reticencia de la eurozona a deshacerse de esos mismos grilletes”. “El BCE se ha pronunciado más bien en el sentido de considerar el aumento de los rendimientos (que se ha convertido en algo global, de hecho) como perjudicial para la recuperación, más que como una señal de la misma”.

Esto a su vez genera dos riesgos, explica ING: “uno es que los rendimientos de la eurozona sigan siendo un lastre para los rendimientos de EEUU, de modo que, por ejemplo, un diferencial de 200 puntos básicos entre el Tesoro y el bund represente un techo para la tasa a diez años estadounidense. El otro es que la subida de los tipos en EEUU sea tan brusca que, de hecho, resulte en un auto-daño, anulando los beneficios de la velocidad de escape cuando la economía y los rendimientos vuelvan a caer”.

Por último, están los efectos para la renta variable y los diferenciales de crédito. “Hasta ahora, los llamados activos de riesgo han resistido bien. De hecho, la renta variable ha alcanzado nuevos máximos en algunos lugares. Los problemas en la renta fija tienen que ver con la subida de los tipos básicos, ya que los diferenciales de crédito se han contenido. Pero este espacio está plagado de riesgos, especialmente si la inflación y los tipos de mercado siguen subiendo. Esa combinación deja a las empresas con mayores costes de refinanciación y descuenta más los beneficios futuros, lo que hace subir las relaciones precio/beneficio”, concluyen.

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