Católicos de base piden a la Iglesia que cese la ocultación de abusos y cree una “Comisión de la Verdad”

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“Pasar de las tinieblas a la luz”. Varias asociaciones, comunidades y colectivos de personas cristianas de base reclaman a la Conferencia Episcopal Española (CEE) que cese la ocultación de casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia. Según defienden, 2022 “debe ser un año de verdad, justicia y reparación” para las víctimas de estos abusos y abogan por la creación de una “Comisión de la Verdad”.

Redes Cristianas, Alandar o Revuelta de Mujeres en la Iglesia, entre otras, firman un manifiesto conjunto para que en este año la Iglesia Católica “pase de las tinieblas a la luz y proporcione a las víctimas de abusos sexuales en su seno la verdad, la justicia y reparación que merecen y necesitan y que por tanto tiempo les han sido negadas”. “Esta negación”, afirman, “ha supuesto una nueva victimización que se prolonga en el tiempo y que no hace sino aumentar su sufrimiento y multiplicar el horror”.

Según señalan, “los abusos sexuales, especialmente los que se cometen contra menores y personas vulnerables, son una grave violación de los derechos humanos, un gravísimo delito y un horrendo pecado («Al que escandalice a uno de estos pequeños, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar» -Mt, 18,6-)”. Además, continúan, “son, ante todo, un daño inmerecido e injustificable que ha condicionado la vida de personas inocentes hasta el punto de conducir a algunas de ellas hasta el suicidio ante el silencio, la indiferencia y la cobardía de muchos”.

Dicho esto, denuncian que la falta de investigación sobre estos abusos y “su negación o minimización por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica española, especialmente por parte de la Conferencia Episcopal Española, es una vergüenza absoluta”. “Una ofensa al Evangelio («y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» -Jn, 8, 32-) y un gravísimo pecado de omisión”, además, señalan, de “un delito de encubrimiento” en muchos casos.

Estas asociaciones y colectivos de personas cristianas de base quieren hacer “un acto de contrición y pedir perdón a las víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica española”. Tal y como apuntan, “somos conscientes de que hemos guardado silencio por demasiado tiempo y a menudo hemos ignorado el horror que vivieron y el terrible dolor que les causó”. “Nosotros también hemos pecado de omisión”, aseguran.

“Nadie conoce la magnitud de los abusos”

Según sostienen, “nadie conoce verdaderamente la magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en nuestro país” y destacan que los “pasos dados” por diócesis y órdenes religiosas para investigar algunas denuncias de abusos y crear protocolos de protección a menores, aun siendo positivos, son tremendamente insuficientes y se han tomado solo después de que la valiente denuncia de unas decenas de víctimas y la presión mediática y social”.

“No basta decir que existen oficinas para las víctimas y protocolos de prevención, sin escuchar qué opinan las víctimas de dichas oficinas y de dichos protocolos que ni siquiera incluyen la palabra ‘reparación’”, critican.

Para estos cristianos de base “todo este drama tiene mucho que ver con una cierta concepción de la Iglesia basada en el concepto de jerarquía y en el poder del estamento clerical”. “Una concepción que nada tiene que ver ni con la idea de Pueblo de Dios ni con el Evangelio («Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» -Mc 9,35-)”, defienden.

Ante esto, y parafraseando a San Óscar Romero, arzobispo mártir de San Salvador por denunciar la represión que sufría su pueblo, “le suplicamos, le rogamos, le exigimos a la Iglesia española que cese la ocultación de los abusos y que establezca medidas eficaces de búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para sus víctimas y para la protección de los menores”.

“Comisión de la Verdad”, revisión de los protocolos…

Estas asociaciones y colectivos exigen la creación de una “Comisión de la Verdad”, financiada por la Conferencia Episcopal y la Confederación de Religiosos de España (CONFER), “pero con un mandato independiente que investigue la verdadera magnitud de los abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica”.

Asimismo, plantean la puesta en marcha de una oficina centralizada, financiada por las mencionadas conferencias, “que establezca criterios unánimes de actuación y revise la adecuación de los protocolos de actuación de las diócesis y las órdenes religiosas españolas en materia de abusos sexuales a menores y otras personas vulnerables”. En este sentido, debería encargarse de la “tramitación e investigación de las denuncias de abusos, referidas tanto a hechos actuales como a hechos sucedidos en el pasado”, la “atención y acompañamiento psicosocial a las víctimas de abusos”, así como de “medidas de reparación”, entre otras cosas.

Mientras tanto, consideran que debe “asegurarse de que las declaraciones públicas de sus portavoces en ningún caso minimizan o relativizan la realidad de los abusos sexuales de menores y personas vulnerables dentro de la Iglesia Católica y el sufrimiento de las víctimas”. Junto a esto, “que cualquier sacerdote, religioso o agente de pastoral que es acusado de abusos es apartado de sus funciones hasta que se resuelva la investigación del caso”.

“Esperamos que los obispos y superiores y superioras religiosas españoles sepan escuchar el clamor del Pueblo de Dios. Especialmente, el clamor de las víctimas”, remarcan.