Bruselas recuerda que Marruecos es el segundo país que más ayudas recibe para evitar la emigración clandestina

Personas migrantes en la playa del Tarajal, a 17 de mayo de 2021, en Ceuta (España). Autor: Antonio Sempere - Europa Press

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Los portavoces de la Comisión Europea (CE) insistieron hoy en “el apoyo y la solidaridad con España” en la crisis migratoria de Ceuta y recordaron que Marruecos es el país que más ayudas directas recibe de Bruselas, después de Turquía, para hacer frente al desafío de la inmigración irregular. Y añadieron, una vez más, que la frontera española es la frontera europea.

Para la CE la solución hay que buscarla en el “diálogo y el compromiso” de Marruecos, un país al que consideran “próximo e importante” por sus relaciones con la Comunidad. “Pero en ningún caso aceptaremos el chantaje y la presión para modificar nuestra política de migración” aseguró con contundencia el portavoz de la Comisión, Eric Mamer.

El Alto Representante de Asuntos Exteriores, el español Josep Borrell, y la comisaria Ylva Johansson, con los encargados de estar en contacto permanente con el gobierno español y de buscar soluciones con Marruecos para rebajar la tensión en la zona. Y en ese capítulo juegan un papel primordial la ayuda económica que Europa presta a Marruecos para que controle sus pasos fronterizos y evite la presión migratoria sobre el continente. El otro gran beneficiario de esa política es Turquía en el extremo oriental de Europa.

Expertos comunitarios creen que, además de las diferencias entre Marruecos y España por la acogida del máximo dirigente del Frente Polisario, detrás del chantaje del país africano está también su intención de recibir más ayudas. El debate está abierto toda vez que la UE tendrá más presupuesto para luchar contra la inmigración ilegal y que Marruecos se postula como un socio de primer orden en ese terreno. Pero quiere más dinero.

El comisario Margaritis Schinas anunció hace unos meses la nueva política migratoria de la UE que pretende precisamente evitar los flujos masivos de inmigrantes en el Mediterráneo actuando directamente con los países vecinos. Pero Rabat no aceptará de buen grado un excesivo control por parte de Bruselas en la gestión de esas políticas. De ahí que hoy en la Comisión se hablase claramente de que no se aceptan chantajes. Y el debate continúa abierto.