Aumenta a siete el balance de fallecidos por las protestas en el Kurdistán iraní tras la muerte de Mahsa Amini

Una protesta en Berlín por la muerte de Mahsa Amini - Paul Zinken/dpa

Una protesta en Berlín por la muerte de Mahsa Amini - Paul Zinken/dpa

La organización de Derechos Humanos Hengaw ha informado de que son siete los muertos, entre los que se encuentra un niño de 16 años, en el marco de las protestas de los últimos días en el Kurdistán iraní por la muerte de una mujer después de ser detenida por llevar mal puesto el velo.

Según ha informado la ONG en su perfil oficial de Twitter, dos de los fallecidos eran de la ciudad de Divandaré, mientras que los otros cuatro eran naturales de Piranshahrm, Saqqez, Dehgolan y Qasr-e Shirin. Asimismo, según las estadísticas proporcionadas por Hengaw, hay más de 400 heridos.

Los manifestantes se han echado a las calles en al menos 14 ciudades del Kurdistán iraní. Las movilizaciones han tenido su epicentro en las zonas de mayoría kurda del noroeste del país, si bien se han extendido a numerosas ciudades, incluida la capital, Teherán.

De hecho, este mismo miércoles, el gobernador de Shiraz, Lorfolá Shibani, ha indicado que un agente de Policía murió el martes en el marco de un incidente en la ciudad de Mashhad (noreste) que se saldó además con otros cuatro agentes heridos.

Según el Centro de Estadísticas y Documentos de la ONG, en los últimos cuatro días, más de 500 ciudadanos kurdos han sido arrestados por las fuerzas de seguridad. Hengaw ha denunciado en un comunicado que «muchos heridos no han visitado los centros médicos por miedo a ser detenidos».

Mahsa Amini, de 22 años y miembro de la minoría kurda iraní, fue detenida el 13 de septiembre en Teherán por vestir de forma inadecuada y falleció tres días después de caer en coma tras desmayarse en un centro de detención, en medio de denuncias sobre torturas y malos tratos.

La Policía de Teherán salió el lunes al paso de la polémica y aseguró que la muerte de Amini fue un «incidente desafortunado», mientras que el presidente iraní, Ebrahim Raisi, habló el domingo por teléfono con la familia y prometió una investigación minuciosa para esclarecer lo ocurrido.