Así puede el BCE reducir las compras de bonos sin afectar a los tipos de interés

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el vicepresidente, Luis de Guindos
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¿Y si el Banco Central Europeo (BCE) cambiase de estrategia, comprando menos bonos pero manteniendo bajo control los tipos de interés? No es una misión imposible si se cambian los actuales programas de compras por una política de control de la curva de rendimiento. El debate lo ha puesto sobre la mesa el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, pero los analistas advierten de que no sería tan fácil aplicarlo en la eurozona.

El control de la curva de rendimiento (YCC, por su sigla en inglés) es un complemento de las políticas de compras de bonos de los bancos centrales. En vez de anunciar una cantidad fija de compras mensuales de bonos, como hace actualmente el BCE, la institución fijaría una tasa objetivo para los bonos a más largo plazo, comprando lo necesario para que se cumpla.

En una reciente entrevista con Central Banking, Hernández de Cos señaló que “la experiencia de (otros) bancos centrales sugiere que, si es suficientemente creíble, el control de la curva de rendimiento permite al banco central lograr una configuración de la curva de rendimiento con una cantidad menor de compras reales, lo que aumenta la eficiencia”.

El BCE seguiría los pasos de otros bancos centrales, como el Banco de Japón, que desde 2016 aplica una política de este tipo, pero “la complicación en el contexto de la eurozona, en comparación con otros bancos centrales, es que no existe un mercado único de bonos del Estado”, avisa Nick Kounis, analista de ABN Amro.

Por lo tanto, la primera pregunta que surge es qué rendimiento el BCE se fijaría como objetivo. “Una opción sería utilizar un promedio ponderado por el PIB de los rendimientos de la deuda pública en la eurozona”, apunta el experto. “De hecho, este es un concepto que el BCE utiliza como supuesto técnico para los rendimientos de los bonos detrás de sus proyecciones macro. Eso evitaría que el BCE apunte al rendimiento de cualquier valor soberano en particular”.

Kounis considera que este cambio de estrategia es “poco probable”. Sin saber si hay otros miembros a favor, el Consejo de Gobierno del BCE “podría estar preocupado por las impugnaciones jurídicas de una política en la que se garantiza efectivamente la realización de compras ilimitadas para lograr una configuración de rendimiento específica”. Asimismo, “tener un objetivo explícito reduce la flexibilidad del BCE, tanto en términos de su estrategia de salida como en una situación en la que el banco central se esfuerza por limitar los rendimientos a un nivel muy específico”.

Para el experto de ABN, no obstante, el argumento “más importante” contra este cambio de estrategia es que el BCE “ya está aplicando una política de control implícito de la curva de rendimiento y, al hacerlo, está cosechando los beneficios de una política explícita pero evitando algunos de los costos”. La institución que preside Christine Lagarde “ha logrado llevar el nivel de rendimiento medio ponderado en la zona del euro a niveles inferiores a cero y, de hecho, se ha establecido en un rango muy estrecho en torno al -0,2% desde el otoño del año pasado, a pesar de que el BCE redujo el ritmo de las compras del sector público después de los meses de verano”, explica.