Sánchez se reúne con Mohamed VI para iniciar una nueva etapa entre España y Marruecos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. (Foto: Congreso)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viaja hoy a Rabat para reunirse con el rey Mohamed VI, un encuentro tras el que habrá una cena para romper el ayuno por el Ramadán. La visita del mandatario español evidenciará el fin de la crisis diplomática, así como el inicio de una nueva etapa entre ambos países tras el apoyo del Ejecutivo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara.

El hecho de que el monarca alauí haya invitado al presidente del Gobierno y también al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, al ‘iftar’, la cena con la que los musulmanes rompen su ayuno durante el Ramadán, confiere un mayor simbolismo al encuentro, como se ha encargado de resaltar el propio jefe de la diplomacia.

El que se invite a alguien externo al círculo familiar al ‘iftar’ “es un signo de amistad muy fuerte por parte del rey”, defendió el ministro este martes tras anunciar la fecha del viaje, resultado de la conversación telefónica mantenida el jueves pasado entre Sánchez y Mohamed VI, recoge Europa Press.

El monarca el que ha marcado todos los tiempos en la reconciliación en ciernes ya que su llamada de la semana pasada al presidente del Gobierno tuvo como resultado la cancelación de la visita que iba a hacer al día siguiente Albares, quien tenía previsto reunirse con su homólogo marroquí, Naser Burita, y preparar el viaje de Sánchez para más adelante.

Fue la Casa Real marroquí la que desveló el 18 de marzo el contenido de la carta que había enviado Sánchez cuatro días antes al rey, en la que ponía negro sobre blanco que España considera el plan de autonomía para el Sáhara, que Marruecos planteó en 2007 y que dejaría a este territorio bajo soberanía marroquí, pero con algunas competencias trasferidas, “la base más seria, creíble y realista” para lograr una solución.

La acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en España el pasado 18 de abril por motivos humanitarios sirvió después de excusa perfecta para escalar la tensión, que culminó con la entrada de unos 10.000 inmigrantes a Ceuta el 17 y 18 de mayo ante la pasividad de las fuerzas marroquíes y la llamada a consultas de la embajadora en Madrid, Karima Benyaich, amiga personal del monarca y que tras la carta ya está de vuelta.

La salida del Gobierno de Arancha González Laya, bestia negra para Marruecos en el ‘caso Ghali’ y la llegada al Ministerio de Asuntos Exteriores de José Manuel Albares no destrabó la situación, pese a los mensajes conciliadores a ambas orillas del Estrecho que comenzaron en agosto con un mensaje de Mohamed VI. Este último, apunta la mencionada agencia, expresó su deseo de “inaugurar una nueva etapa inédita en las relaciones entre los dos países, sobre la base de la confianza, la transparencia, el respeto mutuo y la honra de los compromisos”.

Hubo que esperar a la carta de Sánchez para que la situación se desbloqueara finalmente, aunque el gesto hacia el reino vecino haya generado malestar en la coalición, ya que Podemos desconocía el contenido, así como críticas desde todos los grupos parlamentarios, además de desencadenar que Argelia llamara a consultas a su embajador en Madrid, sorprendido por el giro y por no haber sido informado de antemano.

Tanto en sus comunicados tras conocerse la misiva, como en los emitidos la semana pasada a raíz de la llamada telefónica entre Mohamed VI y Sánchez, los dos gobiernos han expresado su voluntad de iniciar una nueva etapa en la relación, aunque no en los mismos términos.

Así, Marruecos sostiene que “la asociación entre ambos países ya se inscribe en una nueva etapa, basada en el respeto mutuo, la confianza recíproca, la consulta permanente y la cooperación franca y leal”, mientras que Moncloa menciona también “el cumplimiento de los acuerdos firmados por ambas partes, así como la abstención de toda acción unilateral para (…) evitar futuras crisis entre nuestros dos países”.