Del Gran Confinamiento a la Gran Oportunidad

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EL BOLETÍN cumple 30 años. Un período en el que, primero a través del papel y después de la pantalla del ordenador o el móvil, este diario ha seguido día a día la profunda transformación política, social y económica de España. Con motivo de este aniversario celebramos una edición especial en la que repasamos los desafíos, riesgos, pero también las oportunidades, que se abren en el futuro.

Estas tres décadas han sido trascendentales: incluyen el fin de un siglo, el inicio de otro, una Gran Recesión y una pandemia global que ha supuesto el mayor trauma social colectivo desde la II Guerra Mundial y un hundimiento económico sin precedentes. En estos 30 años, el tejido productivo mundial dejó atrás el antiguo modelo hegemónico, basado en las viejas industrias con chimeneas, para pasar a una era dominada por la industria financiera que colapsó hace tres lustros, derribando los paradigmas anteriores, empobreciendo a los ciudadanos de los países desarrollados y agravando unas desigualdades sociales que siguen creciendo todavía.

El mundo se encamina ahora hacia el fin de la era de los combustibles fósiles y la obligada transición hacia un sistema de bajas emisiones o sin emisiones de carbono, basado en las fuentes renovables. Si bien estos cambios globales no se están produciendo con la premura que requiere hacer frente a los efectos irreversibles del cambio climático.

Aunque la UE lleva años reduciendo gradualmente su dependencia del carbón y el petróleo, el cambio no ha sido lo suficientemente rápido y el bloque se ha sumido en una crisis de precios por un brutal desajuste en los mercados energéticos tras el covid, algo que amenaza con descarrilar la recuperación económica posterior a la pandemia, presionar los ingresos y el poder adquisitivo de los hogares e, incluso, empañar la transición ecológica.  Algunas voces han advertido además de que esta crisis se prolongará y lo peor aún puede llegar.

La pandemia llevó a los gobiernos de todo el mundo a decretar una paralización casi total de la actividad, el Gran Confinamiento. Para mantener las rentas de las familias durante los cierres e impulsar la recuperación con las reaperturas, esos mismos gobiernos no tuvieron otro remedio que aumentar el endeudamiento. El resultado es una economía mundial endeudada como nunca en la historia, lo que obligará a una digestión difícil durante las próximas décadas, especialmente en los países emergentes.

La deuda mundial dio un salto en 2020, tocando un máximo histórico de 226 billones de dólares, de acuerdo con el FMI. Dicho de otro modo, el peso de la deuda sobre el PIB aumentó en 35 puntos porcentuales el año pasado, muy por encima de lo que lo hizo durante la crisis financiera, y todo indica que la cifra no ha parado de crecer.

En medio de este complejo escenario, la crisis desatada por el nuevo coronavirus ha empujado más hacia el abismo a una generación de jóvenes que aún no se habían recuperado de la crisis de 2008, que ya sacudió el mercado de trabajo. La precariedad continúa marcando a una generación para la que un contrato indefinido o el acceso a una vivienda, incluso en alquiler, es casi una utopía. El reto de no dejar atrás, una vez más, a los jóvenes sigue sobre la mesa.

Urge por tanto que la catarsis provocada por la pandemia se transforme en un impulso hacia un nuevo modelo económico y social más inclusivo, sostenible y justo. Un camino sinuoso del que todavía solo se vislumbran parte de los nuevos retos que se presentarán, pero sobre el que EL BOLETÍN espera poder seguir informando a sus lectores también durante los próximos 30 años.