Una década de crisis económica deja en estado grave el Estado del Bienestar

Persona sin hogar pobreza
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El Estado del Bienestar ha sido durante años el orgullo de la política española. Su defensa se ha convertido en un caballo de batalla firme. Sin embargo, el vendaval de la crisis económica parece que se lo ha llevado todo por delante. Y los últimos datos evidencian cómo el Estado del Bienestar, pese a mantenerse en la resistencia, está perdiendo la fuerza que alcanzó antes del ‘crash’ financiero. O al menos así se aprecia en los recortes sanitarios y educativos o con la ‘hucha’ de las pensiones.

Mientras las cifras macroeconómicas aparecen en numerosas intervenciones gubernamentales, las consecuencias de la crisis económica continúan presentes en la calle. Sin ir más lejos, el tan mencionado salario mínimo sigue siendo objeto de discusión. España se mantiene en el vagón de Portugal, Grecia o Malta con 707 euros mensuales; frente a los 1.250 euros que se perciben en Reino Unido, Francia, Alemania o Bélgica.

La pobreza se hace paso con la crisis

Las estadísticas de Eurostat también hablan de la recuperación española después de la crisis. Al mismo tiempo que hay que destacar la atracción de empresas, también es de reseñar que mientras que los salarios crecieron una media del 2,4% en la UE durante el segundo trimestre de 2017, en España lo hicieron en un 0,4%. Por el camino, las tasas de pobreza han ido en ascensión con el paso de los años.

El índice AROPE (metodología europea para medir el porcentaje de pobreza en los países) deja en mala posición a España. Según los datos manejados, hay un total de 12,9 millones de ciudadanos en riesgo de pobreza y/o exclusión en nuestro país (27,9% de la población). “Se percibe una leve mejoría en la tasa general pero la pobreza ha aumentado ya que hay colectivos que no perciben dicha mejoría”, explicaron en el estudio.

Desde 2008 hasta este 2017, este porcentaje ha ido en aumento con el paso de los años. Se ha pasado del 23,8% al 29,2% que se alcanzó en 2014 siendo el récord desde que se empezó a usar esta metodología. En los dos últimos años esta cifra ha caído hasta el 27,9%, pero como detallaron en el informe, ha crecido el número de personas que ven lejos la salida del túnel. La gente se está quedando por el camino.

La sanidad privada coge peso frente a la pública

El aspecto en la sanidad pública no es más halagüeño. Los recortes en este servicio público han sido objeto de movilizaciones y de privatizaciones. Recientemente, un informe europeo concluyó que el Sistema Nacional de Salud (SNS) se ha visto gravemente dañado por los ajustes presupuestarios. Asimismo, se destacó cómo la anunciada recuperación económica no se ha visto reflejada en la sanidad pública española. Aún está muy presente el anuncio que realizó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 de recortar 10.000 millones de euros en sanidad y educación.

De hecho, los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018 continúan con esa senda contraria a la recuperación. Según adelantó EL BOLETÍN, Cristóbal Montoro confirmó a Bruselas que el gasto público en estos dos servicios esenciales caerá a mínimos históricos. Las previsiones de Hacienda ratificaron el plan de estabilidad publicado en mayo donde dejan a la sanidad y a la educación por debajo del 6% y el 4% del PIB respectivamente.

Un mínimo muy lejos del que se alcanzó en 2011. Y es que, según los datos del Ejecutivo nacional, la sanidad en dicho año acaparaba el 6,47% del PIB español; mientras, para 2017, 2018, 2019 y 2020 bajaría por primera vez del 6% dejándolo en el último año mencionado en el 5,57% de la riqueza nacional. Algo que se repite con la educación: se pasa del 4,4% de 2011 al 3,67% de 2020.

En el opuesto contrario, el gasto sanitario privado no conoce de crisis. De 2010 a 2014 el gasto sanitario público descendió un 10,88% frente al 15,98% de aumento que registró el gasto sanitario privado, según los cálculos del Ministerio de Sanidad del año pasado. En datos brutos, mientras que en 2010 el gasto público en sanidad era de 74.987 millones de euros, en 2013 tocó fondo con 66.522 millones de euros. Una cifra que ha aumentado levemente de 2013 a 2014 al pasar a los 66.826 millones.

No obstante, el gasto privado en la sanidad ha pasado de los 24.912 millones de euros con los que cerró 2010 a los 28.895 millones que registró en 2014. Unos datos que no chirrían con las políticas aplicadas, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid. En esta región, una de las más importantes en términos presupuestarios, de 2009 a 2014 los Gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González duplicaron el gasto para externalizaciones hasta un 95%. Un patrón que continuó Cristina Cifuentes que para 2016 situó esta partida presupuestaria en los 962,21 millones de euros, un 18,76% más que dos años atrás.

La ‘hucha’ de las pensiones estrangulada

Sin embargo, mientras el gasto público en sanidad y educación no ha aumentado pese a la recuperación macroeconómica, la mayoría de las miradas se dirigen a las urgencias que hay con las pensiones. A inicios de este mes de diciembre de 2017, el Gobierno asestó un nuevo golpe a este fondo después de sacar 3.500 millones del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para abonar los 17.470 millones de la nómina ordinaria y extraordinaria de las pensiones.

Por el camino, la ‘hucha’ de las pensiones se ha quedado en los 8.095 millones frente a los 66.815 millones que llegó a acumular en 2011. Al igual que ha sucedido con la sanidad, la educación y las pensiones, el Estado de Bienestar no ha conseguido.