Un ex directivo de BBVA dice que si algunas facturas de Villarejo no siguieron el cauce formal fue para desatascar pagos

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El que fuera miembro hasta 2018 del Comité de Dirección de BBVA Ricardo Gómez Barredo ha explicado este viernes al juez de la Audiencia Nacional que investiga los presuntos encargos ilícitos del banco a José Manuel Villarejo que si algunas facturas del comisario no siguieron el cauce formal fue para acabar con el atasco que había en el departamento de Contabilidad cuando llegó al mismo.

Según las fuentes jurídicas consultadas por Europa Press, las declaraciones de Gómez Barredo como imputado y del técnico contable de BBVA Gregorio Egea como testigo han girado en torno a las facturas que el grupo empresarial de Villarejo, CENYT, emitió a la entidad financiera por los servicios prestados desde 2004, con los que habría cobrado más de 10 millones de euros.

De acuerdo con dichas fuentes, Gómez Barredo ha expuesto al titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6, Manuel García Castellón, que cuando se hizo cargo del departamento de Contabilidad había cierto retraso en la gestión de las facturas, por lo que algunas veces se alejaba del cauce formal de tramitación para evitar atascos, si bien ha incidido en que finalmente todo quedaba registrado en el sistema.

A preguntas del fiscal anticorrupción, ha contado que ese fue el caso de una factura de CENYT por más de un millón de euros. Conforme ha relatado, le llegó físicamente, en vez de por correo electrónico, y llamó por teléfono a Julio Corrochano, entonces jefe de Seguridad, el departamento contratante, para verificar que la factura era correcta y proceder al pago.

El fiscal ha llamado la atención sobre este ‘modus operandi’, mostrándole incluso un ‘email’ de una empleada suya donde se quejaba de que no se estaba siguiendo el cauce formal. Gómez Barredo le ha restado importancia, señalando que era normal que a veces se usara lo que él veía como un canal de comunicación directo en función de las necesidades del departamento en cuestión, en este caso Seguridad.

DESCONOCÍA LOS SERVICIOS PRESTADOS

En cualquier caso, el ex director de Contabilidad ha aclarado que no tenía información sobre el trabajo exacto que correspondía a esas facturas, apostillando que no vio los contratos con CENYT hasta que tuvo acceso al sumario de esta pieza separada del ‘caso Villarejo’.

Sobre su conocimiento de CENYT y Villarejo, al principio de la declaración Gómez Barredo ha asegurado que la primera noticia que tuvo de ello fue a través de la prensa con las primeras informaciones sobre el comisario.

En este punto, el fiscal le ha exhibido unos ‘emails’ que evidenciarían que una prima y un amigo suyo trabajaban en CENYT, si bien Gómez Barredo ha insistido en que puede que le comentaran dónde trabajaban pero que no se acordaba de que esa empresa era proveedora de BBVA, insistiendo en que no tuvo relación alguna con el comisario y su entramado societario.

LA CUENTA DE QUEBRANTOS

En segundo lugar ha testificado Egea, citado para que explicara por qué algunas facturas de CENYT se apuntaron en la cuenta de quebrantos en lugar de vincularse al centro de costes del departamento de Seguridad.

El técnico contable, según las citadas fuentes, ha puntualizado que no conoce las facturas concretas de Villarejo, para añadir que cuando las facturas se sacan del centro de coste correspondiente para meterse en quebrantos suele ser porque hay elementos que diferencian el trabajo realizado de un servicio ordinario.

A modo de ejemplo, ha manifestado que, si una empresa tenía adjudicada la seguridad de la sede central de BBVA y además se le encargaba la de la junta de accionistas, la primera se anotaba como servicio ordinario mientras que la segunda no, lo que la hacía susceptible de ir a quebrantos.

Ante la insistencia del fiscal, que quería saber por qué se hizo así con facturas de Villarejo, BBVA se ha comprometido a entregar a la Audiencia Nacional el cuadro de cuentas de 2004 y la explicación pertinente.