Un Eurogrupo muy dividido decide este jueves (una vez más) el futuro de Grecia

Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia
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A Grecia le quedan dos balas en la recámara para evitar declararse en bancarrota el próximo mes de julio. En apenas unos días, los helenos tendrán un vencimiento de deuda de 7.000 millones de euros y para entonces deberán obtener un nuevo tramo del segundo rescate si quieren evitar la bancarrota.

Las dos balas que tiene Alexis Tsipras para evitar ese escenario son las dos reuniones que celebrará el Eurogrupo antes de ese vencimiento. La primera este jueves, la próxima el 10 de julio, al filo.

En esas dos reuniones, los ministros de Economía de la zona euro deberán decidir, junto a la opinión del FMI, cómo inyectar nuevos fondos de liquidez al país heleno, y sobre todo, cómo afrontar la cada vez más grande deuda griega.

Todos los países presentes en el Eurogrupo coinciden en que Atenas necesita urgentemente una inyección económica. Sin embargo, no están de acuerdo en las condiciones. Francia y el FMI, principalmente, abogan por aliviar la deuda de los griegos antes de todo. Consideran que la deuda de la Administración helena es tan grande que la economía del país jamás podrá prosperar sin una reestructuración previa.

Sin embargo, Alemania no está por la labor. En pleno año electoral, Berlín se niega a reestructurar la deuda griega, ya que sería una medida bastante antipopular entre los germanos. Berlín apuesta seguir inyectando pero sin alivios para la economía helena. Algo radicalmente contrario al FMI, que se niega a poner ‘un duro’ sin una reestructuración previa.

Esta posición enroca aún más la negociación, ya que la Canciller alemana, Ángela Merkel, no contempla un nuevo acuerdo sobre el segundo tramo del rescate sin la presencia del FMI.

La Comisión Europea ya les ha advertido a ambos ‘frentes’ que no “jueguen con fuego” con Grecia.

Pesimismo en Atenas

El Ejecutivo de Tsipras mantiene cierta esperanza de puertas hacia fuera. Pero esa ilusión se queda en la puerta. El gobierno no cree realmente que este jueves se alcance un acuerdo. Su única esperanza es que el ‘implacable’ ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, realice un gesto positivo hacia Atenas.