En una entrevista concedida a The New York Post, el presidente de EEUU ha matizado su anuncio previo de que Washington “se haría cargo” de Venezuela, dejando claro que la intervención militar no es automática, pero sigue sobre la mesa.
Trump vincula la no intervención militar directa al comportamiento de la vicepresidenta venezolana tras la detención de Maduro
Trump ha sido preguntado directamente por la posibilidad de desplegar militares estadounidenses en territorio venezolano para gestionar el país durante la etapa posterior a la captura de Maduro.
El mandatario ha respondido de forma explícita: “No, si la vicepresidenta de Maduro… si la vicepresidenta hace lo que queremos no tendremos que hacer eso”, ha afirmado.
Amenaza latente de una segunda operación
El presidente estadounidense ha insistido en que la opción militar sigue activa y que EEUU está preparado para escalar la intervención si no se cumplen sus condiciones.
El presidente de EEUU reconoce que existe una segunda oleada militar preparada, de mayor envergadura que la operación inicial
“Estamos preparados”, ha subrayado Trump, antes de añadir que Washington cuenta con “una segunda oleada que es mucho más grande que la primera”, en referencia a una posible nueva operación militar en Venezuela.
Según el propio Trump, las autoridades estadounidenses han mantenido contactos directos con Delcy Rodríguez antes y después de la captura de Maduro. “Hemos hablado con ella muchas veces y ella lo comprende”, ha señalado.
Delcy Rodríguez rechaza cualquier legitimidad de la operación
Tras la detención de Nicolás Maduro, la vicepresidenta venezolana ha intervenido en la televisión pública para rechazar de forma tajante el relato de Washington.
Rodríguez insiste en que Maduro sigue siendo el único presidente legítimo y exige su liberación inmediata
Rodríguez ha defendido que Maduro es el “único” presidente legítimo de Venezuela y ha reclamado la liberación inmediata tanto del mandatario como de su esposa, Cilia Flores, también detenida durante la operación.
La comparecencia ha evidenciado el choque frontal entre la estrategia de EEUU y la posición oficial del Gobierno venezolano, en un escenario en el que Washington mantiene abierta la amenaza de una intervención militar más amplia si no se cumplen sus exigencias.







