Señor expresidente de la Generalitat y candidato en problemas para la investidura de un nuevo mandato, descartada la opción de ampararse en las nuevas tecnologías, su aparición en el Parlament mañana martes, día 30, sólo tendría validez legal si se produjera en carne mortal como la de la Virgen María al apóstol Santiago un dos de enero en Zaragoza.
Temprano madrugó la madrugada y Joan Tardá se ofrece para sacrificarle a usted, a quien imaginamos considerando cómo crear el acontecimiento y en caso de renuncia cómo convertirse en hacedor de la nueva presidenta.
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Telegrama para Carles Puigdemont
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