Señora Alcaldesa de Barcelona, ardía la ciudad y callaba su señoría. Siempre tan puntillosa para descolgar retratos o dejar de saludar al Rey, por ejemplo, pero en el incendio de estos días ha preferido la actitud contemplativa a la manera neroniana.
Ni un solo mensaje a los vecinos ahumados, ni un solo llamamiento a los pirómanos de la amenaza y la rapiña, ni respaldo alguno a los uniformados de Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil que les han contenido, ni visita a los agentes hospitalizados, igualito que el 1-O. La diferencia es que cuando aquella masacre nadie hubo de ser ingresado.
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Telegrama para Ada Colau
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