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Edición testing    14 de octubre de 2019

intérpretes de signo

Madrid

La Comunidad de Madrid ha resuelto la falta de intérpretes en las aulas, pero aún quedan dos colectivos en manos de la empresa que sigue adeudando varias nóminas.

La atención de la Comunidad de Madrid con el conflicto que sufren los intérpretes de lengua de signos se está centrando en las aulas. Allí la falta de estos profesionales ha sido la tónica de este inicio escolar. Sin embargo, el choque de la plantilla ante los impagos de la empresa CILSEM –encargada de varios servicios externalizados- se extiende más allá.

Madrid

Dos empresas renunciaron al concurso y otras dos no superaron los requisitos. Es la segunda vez que la Consejería de Educación no consigue adjudicar este servicio esencial.

La privatización del servicio de intérpretes de lengua de signos en las aulas madrileñas se ha convertido en un imposible. El contrato, por segunda ocasión, ha quedado desierto después de que dos empresas renunciaran a él y otras dos no superaran los mínimos exigidos. Un escenario que se da en medio del inicio de clases y sin trabajar.

Madrid

Los nuevos impagos a la plantilla provocan que el comité de empresa haya iniciado los trámites para ir a la huelga indefinida.

El nuevo curso escolar empieza a asomar por el horizonte. Las aulas se preparan, los profesores también. Todo menos las nóminas de unos profesionales: las de los intérpretes de lengua de signos y los asesores sordos. El conflicto con estos colectivos “necesarios”, tal y como reconoce la Comunidad de Madrid, continúa y crece.

Educación

Los profesionales denuncian que llevan sin cobrar desde abril (incluido) y con el fin de las clases escolares han sido despedidos hasta septiembre.

Los intérpretes de lenguas de signos de los institutos de la Comunidad de Madrid siguen en un bucle: cobrar cada mes es toda una batalla. Así llevan varios años y en las últimas fechas se ha agudizado. En noviembre, por ejemplo, aún adeudaban tres meses y ahora, con el curso ya terminado, todavía no han cobrado abril y mayo y marzo se ha pagado a finales de junio (está por ver si se debe también).

Madrid

El comité de la empresa que da el servicio, CILSEM, convoca una protesta el 15 de enero ante la Consejería de Educación por la precariedad en el sector y los impagos en las nóminas.

Los intérpretes de lengua de signos y asesores sordos siguen sin resolver completamente su situación de impagos en la Comunidad de Madrid. Aún tienen nóminas sin pagar. Por ello, han decidido dar un paso al frente y salir a la calle en señal de protesta. Lo harán el próximo 15 de enero ante la Consejería de Educación.

Educación

La empresa CILSEM sigue sin pagar y culpa a la Consejería de Educación de no abonar el servicio que se viene dando en los colegios e institutos desde junio.

La situación de los intérpretes de lenguas de signos se enroca en Madrid. Los profesionales llevan desde el verano sin cobrar. La mayoría, según ha podido conocer EL BOLETÍN, ya no cobró en junio; en julio y agosto fueron despedidos por el cierre de los colegios e institutos; y desde la vuelta a las clases no han recibido el pago de sus nóminas. Siguen trabajando cada día y sin noticias de la Consejería de Educación.

Madrid

Profesionales de servicios socioeducativos denuncian impagos en las nóminas, mientras ayuntamientos y Comunidad de Madrid ignora esta situación tras la externalización.

A las Administraciones madrileñas no parecen haberle salido del todo bien la externalización de algunos servicios. A los impagos que están sufriendo los intérpretes de lenguas de signos que trabajan en centros educativos, vuelven a sumarse el personal de cursos y talleres de varios de los centros culturales de la región.

Madrid

La Asociación CILSEM se encarga del servicio externalizado por la Comunidad de Madrid y asegura que es algo "puntual". Los trabajadores lo desmienten y amenazan con ir a huelga.

El dinero público no fluye para los intérpretes de lengua de signos que trabajan en la educación madrileña. La plantilla lleva hasta tres meses sin cobrar. “No es un hecho puntual, es una situación que llevamos padeciendo ya varios años”, relata a EL BOLETÍN una trabajadora de la entidad encargada de este servicio externalizado por parte de la Comunidad de Madrid.

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