¿Sindicatos desmovilizadores? Críticas a la actuación de CCOO y UGT en el 8M

Josep María Álvarez.
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Juntos suman alrededor de tres cuartas partes de toda la representatividad sindical en España. Sin embargo, su actuación ante la histórica huelga feminista del pasado jueves sigue dando que hablar: la convocatoria de CCOO y UGT de paros de dos horas bajo el nombre de “huelga” no ha convencido al resto de sindicatos ni al propio movimiento feminista.

La Confederación General del Trabajo (CGT) insiste en señalar “la actitud bochornosa y miserable que mantuvieron los sindicatos del régimen (CC.OO. y UGT), encaminada sin duda a boicotear las acciones que estaban planteadas para la jornada de lucha del 8M y sirviendo, una vez más, de pilar para quienes son culpables de las muchas desigualdades en nuestra sociedad”.

En la misma línea, La Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), considera “un logro la convocatoria de la primera huelga general feminista de 24 horas, a pesar de la labor de desinformación llevada a cabo por algunos medios de comunicación afines al gobierno, el boicot de UGT, CCOO, ELA y LAB, además de las trabas puestas por la administración en la negociación de los servicios mínimos”.

Por otro lado, el sindicato mayoritario en el sector público, CSIF, no secundó ningún tipo de paros en la jornada de huelga, alegando no compartir varios puntos del argumentario difundido por las organizadoras, la Comisión 8M.

Más allá de las críticas de las plataformas rivales, la realidad es que el movimiento en las calles durante todo el día y el apoyo masivo en las manifestaciones de todas las ciudades de España superó con creces el llamamiento de los sindicatos tradicionales.

Tampoco insistieron en una especial visibilidad de la mujer en una jornada a la que éstas estaban llamadas a dejarlo todo: el trabajo emunerado, pero también las tareas de la casa, el consumo, los estudios. CCOO y UGT convocaron “una huelga inclusiva” en la que hombres y mujeres debían parar indistintamente dos horas, y acudir luego a las manifestaciones convocadas.

“En nuestros centros de trabajo, muchas compañeras de empresas y organizaciones no se sienten respaldadas o amparadas para parar toda su jornada laboral, ya que los sindicatos mayoritarios y por tanto más influyentes (CC OO y UGT) han convocado paros de solo dos horas por turno”, se lee en una petición en change.org, impulsada para pedir a los grandes sindicatos que se adhiriesen a la huelga general.

“Esa convocatoria nos parece una opción insuficiente que puede diluir el sentido de esta movilización, que persigue precisamente resaltar el hueco dejado con la ausencia de las mujeres en la vida laboral, las aulas, los cuidados y el consumo. Si paramos nosotras, se para todo. Pero dos horas no serán bastantes para que esto resulte evidente”, explicaba la petición.

A pesar de que durante los días previos a la huelga se observaron cambios de postura, uniones al paro general, movimientos como el de la periodista Ana Rosa, que terminó decidiendo hacer huelga completa, CCOO y UGT no modificaron sus convocatorias originales.

La ‘marea’ de periodistas mujeres que ha surgido ante la huelga, con un manifiesto fimado por más de 7.000 profesionales, ha venido criticando la desinformación respecto a las cuestiones legales que supuso que los grandes sindicatos convocaran solo dos horas, sin hacer especial esfuerzo en recordar a sus trabajadores que también era legal acudir a la huelga general.

En este grupo, la sensación general con CCOO y UGT ha sido de “decepción”. Internamente, trabajadoras sindicales venian exresando en canales informales no entender por qué sus sindicatos no llaman a paros generales, arrinconando así la reivindicación de las trabajadoras respecto a otras convocatorias de huelgas laborales en el país.

CGT estima que seis millones de personas secundaron la huelga, a la que el sindicato se unía en su modalidad general -24 horas- “y muchos más tomaron las calles en la mayoría de nuestras ciudades”.