San Valentín
Lo anterior, no por quejarnos de la ausencia de ese ancestral, socorrido, popular y hasta económico postre de una timba de guayaba con su lasca de queso, sino porque conozco a varios ancianos enfermos que sólo pueden comer el blanco ya no tanto por placer, sino por salud, por prescripción facultativa.
Y si tenemos en cuenta que, según cifras no oficiales, casi un millón de cubanos deben vivir con una pensión de 1.528 pesos, los números saltarán a la cara.
Adiós a esa vieja y efectiva costumbre de armar una ratonera con un trocito de queso. Tampoco se puede contar con algún discípulo del flautista de Hamelín porque también ha quintuplicado los precios.
En pocas palabras, San Valentín, en lucha las 24 horas.
Acceda a la versión completa del contenido
San Valentín, los precios, el queso y las ratas
Los datos reflejan que la presión sobre determinados productos básicos continúa, mientras otros, como los…
Callamard ha descrito la intervención de Rubio como la presentación de un “proyecto estadounidense basado…
Feijóo defiende que el objetivo tras unas elecciones generales debe ser un Gobierno fuerte de…
En la apertura del tercer y último día del foro internacional celebrado en Alemania, Kallas…
Según el análisis de las declaraciones patrimoniales, el 86% de los diputados posee al menos…
Los ataques se producen después de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaran…