Rescate o bancarrota: las elecciones alemanas complican el alivio de la deuda griega

Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia
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El Eurogrupo se reúne este lunes para revisar la evolución del segundo rescate de Grecia y para determinar si se desbloquea un nuevo tramo de liquidez con el que Atenas pagaría los 7.000 millones de euros de deuda que le vencen en julio de este año. Alexis Tsipras ha cumplido su parte del contrato, pero Bruselas, el FMI y Berlín no se ponen de acuerdo en las ‘nuevas’ condiciones.

Si no fuera porque detrás de los números hay miles de personas en situación de pobreza extrema, la historia del rescate griego tendría todos los ingredientes necesarios para construir una narrativa de enredos. 250.000 millones de euros invertidos, recortes en todo el sistema público de Grecia, cambios de Gobierno y aun nadie sabe cuál es la fórmula adecuada para salvar la economía helena. Si es que existe esa fórmula.

El Fondo Monetario Internacional considera que sin una quita de la deuda Atenas no podrá recuperar el crecimiento, y por lo tanto, condiciona la nueva inyección de liquidez – que se decide este lunes – a una reestructuración de la deuda.

Bruselas, por su parte, se ha mostrado en más de una ocasión flexible a la reestructuración. No han sido pocas las veces que han prometido a Tsipras una quita de la deuda a cambio de acometer las exigentes medidas de austeridad. El primer ministro griego ha cumplido, sobre todo en este último semestre, pero las promesas de la Comisión Europea se las ha podido llevar un viento que nace en el norte.

Berlín (Angela Merkel) es, concretamente, quien se niega a un alivio de la deuda helena. Y menos ahora antes de unas elecciones alemanas (septiembre) donde los ciudadanos germanos pudieran interpretar la reestructuración como una concesión al Gobierno de Grecia.

Sin embargo, Merkel no contempla un nuevo tramo del rescate sin la participación en él del Fondo Monetario Internacional, que a su vez se niega a poner ‘un duro’ si no hay una reestructuración de la deuda griega.

Ahora mismo no está claro el resultado de la negociación en Bruselas, que se podría prolongar hasta altas horas de la noche. Mientras, Grecia aguarda impaciente el ‘veredicto’: rescate o bancarrota.