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Problemas para el BCE: la inflación no difería tanto entre países desde la crisis del euro

BCE

Sede del Banco Central Europeo (BCE)

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La subida de los precios de la energía ha disparado la inflación en la eurozona hasta el 4,1% en octubre en tasa interanual, la más alta desde 2008. Sin embargo, un análisis más profundo muestra enormes divergencias entre países, lo que supone una complicación adicional para el Banco Central Europeo (BCE).

Según publica Bloomberg, la rapidez con la que suben los precios al consumidor varía mucho según países. En España, el INE ha publicado hoy mismo una tasa del 5,4%, la más alta en casi 30 años; en Grecia, donde los precios de la energía están regulados, se espera solo un 0,1%.

Si bien las diferencias entre los países de la zona del euro no son nada nuevo, esa es la brecha más amplia desde la crisis de la deuda soberana de la región, lo que subraya las deficiencias de un enfoque único para la política monetaria, apunta la agencia estadounidense.

Algunas de las quejas más fuertes provienen de Alemania, reacia a la inflación, donde los precios están avanzando al ritmo más rápido en tres décadas a medida que los contratiempos de la cadena de suministro afectan su industria. Su probable próximo ministro de Finanzas está dando la voz de alarma.

“La presión sobre el BCE está aumentando”, apunta Gertrud Traud, economista jefe de Helaba en Frankfurt. El problema con la subida actual de los precios es que “no se sabe si es a corto o largo plazo”.

Por el momento, el BCE mantiene su tesis de que el repunte inflacionista es transitorio y se aliviará el próximo año una vez que se solucionen los problemas en la cadena de suministros y en los precios de la energía.

Sin embargo, la Comisión Europea ya avisó ayer de que los precios de la eurozona subirán un 2,2% el próximo año, por encima del objetivo del 2% del BCE.

Las mayores presiones sobre el BCE se vierten desde Alemania, donde la inflación se encuentra en el 4,6%. No solo medios como Bild cargan contra la política monetaria del banco central, sino que el político liberal, Christian Lindner, cuyo partido entrará en el nuevo Gobierno yy ayudará a elegir un reemplazo para el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, ya ha criticado que los riesgos de inflación se subestiman “sistemáticamente”.

Todas las miradas apuntan a la reunión del BCE de diciembre, en la que se espera que se recalibre el paquete de estímulos. Y la institución está muy dividida. El gobernador del banco central de Irlanda, Gabriel Makhlouf, ha asegurado que preferiría actuar más temprano que tarde, si fuera necesario, mientras que su homólogo portugués, Mario Centeno, ha advertido contra el riesgo de sofocar el impulso económico con una medida prematura.

En el trasfondo, errores del pasado, específicamente en 2011, cuando el entonces director del BCE, Jean-Claude Trichet, subió los tipos dos veces, solo para que su sucesor Mario Draghi las revirtiera.

“El BCE siempre tiene que centrarse en el agregado de la zona del euro”, señala a Bloomberg el economista de Societe Generale Anatoli Annenkov. “Hasta ahora, han manejado estas divergencias bastante bien”.