La automotriz alemana Porsche intenta evitar por todos los medios que los investigadores tengan acceso a los documentos incautados la semana pasada en sus instalaciones en el marco de una operación relacionada con el escándalo de manipulación de motores diésel que saltó en 2015. Según informó ayer un portavoz de la Fiscalía de Stuttgart, la fabricante de automóviles deportivos germana presentó un recurso para impedir que la justicia alemana pueda examinar la documentación decomisada de forma provisional.
Tras el paso dado por Porsche, ahora un tribunal deberá determinar si la Fiscalía puede analizar la información que presuntamente aportaría pruebas sobre la implicación de tres empleados de la empresa que habrían participado en la manipulación de motores diésel a través de la instalación de dispositivos que disfrazaban las emisiones reales de gases contaminantes.
La semana pasada, la Fiscalía de Stuttgart ordenó el registro de varios locales de la automotriz germana en las regiones de Baden-Wurtemberg y Baviera, en el sur de Alemania, ante la sospecha de que la marca deportiva y de lujo también trucó sus motores diésel.
Porsche forma parte del grupo automovilístico Volkswagen, una compañía que en 2015 escandalizó al mundo tras reconocer haber vendido 11 millones de vehículos manipulados a escala global.
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